n° 87 sábado 28 septiembre 2002 número atrasado
En este número
Y el ministro dijo: “¡Grecia puede jugar!”

¿Napster pasa de mano?

Las tonterías de los dominios, por Giancarlo Livraghi

Pavarotti "and friends" al ataque del P2P
En el número anterior:
Y la montaña parió un pequeño ratón con rugido de león.
Grecia: la policía endurece la represión contra los videojuegos.
El gobierno de los Estados Unidos ofrece otra posibilidad a ICANN.
Los top del mes:
Héroe en USA y hacker en Rusia
El fin de Napster
¿Deberemos pagar las imágenes JPEG?
Internet en libertad vigilada.
¡Dejen a Grecia jugar!
¿Cae el mito de la hi-tech en los campus estadounidenses?

¿Napster se convertirá en un sitio porno?
Clients de todo el mundo, ¡uníos!
Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet
 
Y el ministro dijo: “¡Grecia puede jugar!”
Marcha atrás del gobierno griego: el Ministro de Economía aclara que en realidad están prohibidos sólo los juegos de azar ilegales.

Precisamente en el momento en que parecía desencadenarse una fuerte represión, el gobierno helénico parece dispuesto a dar marcha atrás bruscamente y aclara el real alcance de la tristemente famosa ley 3037 que prohibe los videojuegos en Grecia.
La aclaración corrió por cuenta del Ministro de Economía, quien ha ofrecido una
importante interpretación que aliviaría finalmente la alarma generada por la ley. La aclaración está incluida en un texto enviado a todas las estaciones de policía del país y establece que la ley busca golpear sólo el juego de azar ilegal.
En efecto, la nueva interpretación afirma en manera inequívoca que está permitido jugar en público y en privado, con la única condición de que no estén previstos premios en dinero.
En particular el ministro ha aclarado que los turistas no corren ningún peligro utilizando los juegos del celular u otros dispositivos tipo Game Boy.
Del mismo modo, no corren ningún peligro los cibercafés ni los ciudadanos particulares que deseen divertirse con la Playstation, la Xbox y con todos sus juegos preferidos.
¿Todo resuelto, entonces? No exactamente, dado que lo del ministro es sólo una interpretación. La ley en realidad aún existe y está perfectamente en vigor. Por otra parte, es una de las pocas leyes que en Grecia fueron votadas por unanimidad y será muy difícil abolirla. Hubo casi cincuenta arrestos y están en marcha algunos procesos.
Ciertamente la aclaración del ministro es un gran paso adelante pero, en muchos aspectos, la historia no está cerrada definitivamente y quizás podría haber aún mucha confusión entre la ley y la interpretación autónoma del gobierno.
Por este motivo, sigue en pie
la movilización contra la ley y prosigue la recolección online de firmas para la petición que se presentará al gobierno griego.
¿Napster pasa de mano?
Quizás en una semana se concretaría la definitiva cesión a una empresa cuya identidad se desconoce.

Según declaraciones de Rick Antonoff, un abogado que cuida los intereses de Napster, se habría firmado un pre-acuerdo por la cesión de este último a una empresa, cuya identidad no fue dada a conocer. Siempre según Antonoff, el acuerdo definitivo podría ser estipulado en el curso de la próxima semana.
El tribunal que tiene a su cargo el caso Napster podría nombrar pronto un síndico de quiebra que tendría la tarea de restablecer el status societario del ex sitio de intercambio de música online y evitar, de este modo,
la definitiva liquidación sobre la base del artículo 7 de las normas de los Estados Unidos sobre quiebras.
Recientemente el grupo español Private Media
había ofrecido 2,4 millones de dólares por la adquisición de Napster, con el propósito de transformarlo en un servicio de entretenimientos para adultos.
Antonoff ha declarado que la oferta de Private Media no figura entre las que tienen mayores probabilidades de ser aceptadas y que, de todos modos, prosiguen las tratativas con otras empresas en espera de que se firme el acuerdo definitivo de venta con la empresa cuyo nombre no se ha revelado.

Luciano Sposari
Las tonterías de los dominios
por Giancarlo Livraghi

Hace dos años en esta columna hablaba de “batracomiomaquia de los dominios”. Esos sucesos ridículos continúan, pero se han agregado otros, aún más complicados – y a menudo farsescos. Los traficantes de dominios parecen presas de la desesperación. En la creciente inundación de spam se multiplican las ofertas de dominios a 14 u 11 dólares.

Parecía que los nuevos top level domains serían quién sabe qué fantástica solución. Hasta ahora han tenido escasísimo éxito. De la domain survey mundial (de la cual aquí hay una reciente actualización) resulta que hay 8.000 hosts internet activos sobre .biz y 5.600 .info (respecto a un total de 162 millones de hosts – de los cuales, por ejemplo los .com son 43.800.000, .net 56.600.000, .edu 7.400.000, .es 1.700.000, .mx un millon, .ar casi 500.000 – lengua española casi cuatro millones). Para los otros “nuevos” TLDs los números son infinitesimales: poco más de 100 .name y .coop (menos de 10 en el caso de .aero, .museum y .pro).

En suma, son pocas las registraciones de dominios en las “nuevas categorías” – y aún menos las empresas (u otras organizaciones) que los usan.

No es fácil calcular cuánto dinero ha sido derrochado en la sarabanda de los “nuevos tlds” (habían sido propuestos unos doscientos, se aprobaron siete) pero se trata de varios millones de dólares. A propósito de derroches y de soluciones equivocadas, véase Il paradosso della tecnologia.

¿Nimiedades? Sí, pero no para los abogados y para las oficinas legales de las empresas. Sobre estos insignificantes territorios se combatieron furibundas batallas. Con consecuencias muy bizarras, incluidos los “conflictos de competencia” en los cuales un tribunal decide una cosa mientras un ente encargado de dirimir las disputas establece otra cosa.

Hay historias pintorescas. Para dar un solo ejemplo: Pipo Inc registra el dominio pipo.biz. Pero es acusada por Wanna Inc, que tiene un producto llamado Pipo. Wanna acusa a Pipo de querer usufructuar la notoriedad de “su” Pipo para vender juguetitos (cosa que Pipo Inc, por la naturaleza de su actividad, no tiene motivos para hacer – pero podría, si quisiera, con alguno de los dominios “pipo” ya registrados a su nombre y nunca protestados). Luego de infinitas complicaciones resulta que pipo.biz no es asignado a ninguno de los dos contendientes, y en cambio queda “provisoriamente” en manos de un traficante, que (inspirado en los temores maníacos de Wanna) improvisa (con escasísimo éxito) un negocito online de juguetitos “pipo”. Se podría contar muchas otras historias no menos estúpidas.

Porque sucede, o puede suceder, de todo – es preciso aclarar que, aunque el caso es real, los nombres son de fantasía. “Pipo” y “Wanna” aquí son nombres totalmente imaginarios y nada tienen que ver con cualquier cosa en el mundo que de verdad tenga un nombre de ese tipo.

Hay casos, por otra parte, en el cual alguien no estuvo bastante atento. Como una seria organización (para nada inexperta en el uso de la red) que distraídamente ha dejado caducar uno de sus dominios y ha visto cómo se lo “arrebataba” un mercader de imágenes explícitamente sexuales.

En la desesperada búsqueda de algo para vender, a algunos traficantes se les ocurrió la idea de ofrecer a los chinos dominios con el sufijo .us (poco usado en los Estados Unidos). Visto que los chinos no mordieron el anzuelo, se pusieron a ofrecerlos a medio mundo. ¿Resultado? Nada. Hay casi 1.900.000 hosts sobre el dominio .us – pero el número no ha aumentado luego del intento de venderlo fuera de los Estados Unidos.

También es escaso el uso de TLDs basados en un significado atribuido a la sigla. Por ejemplo hay 7.800 hosts .tv – muchos para Tuvalu, un minúsculo archipiélago en la Polinesia, pocos para las emisoras televisivas de todo el mundo. Son 5.300 los .ws (Samoa) que quizás algunos usan en el sentido de website. Más numerosos (pero siempre pocos para un uso “global”) los 20.000 .to (Tonga). Otros improbables intentos de vender TLDs geográficos fracasaron miserablemente. En el caso de .fm (que es de Micronesia pero podría interesar a una emisora radiofónica) hay 670 hosts. Son 129 los .cd (Congo) que alguno deseaba proponer en el sentido de compact disc y 59 los .sr (Surinam) del cual se decía que podría significar senior. Etcétera...

En algunos casos, probablemente, alguno ha ganado dinero. Vender algunos miles de dominios Tuvalu a emisoras o servicios televisivos puede haber producido ingresos por más de ciento mil dólares (no recibidos por los isleños, sino por un broker de los Estados Unidos). Pero casos aislados como éste no cambian el cuadro general.

En suma hubo y hay empeño en el problema del “nombre de dominio” pero los hechos y los datos confirman que (más allá de una razonable “protección” contra aprovechadores abusivos en el caso de nombres muy conocidos) el asunto es muy poco relevante.

Entre un sitio (u otra actividad online) que tiene un nombre de dominio “temático”, y uno que no lo tiene pero ofrece contenidos más válidos, el éxito pertenece al segundo: Amazon no es un nombre que suene como “librería” (y no existe, aunque alguno lo había propuesto, el TLD .books).

Hay una insistente tendencia (no sólo en la internet) a dar exagerada importancia a toda suerte de apariencias y de tonterías – en vez de prestar atención más seriamente a las cosas que cuentan: calidad, relaciones y servicio.


(*) Por gentil concesión de Giancarlo Livraghi, autor, entre otras cosas, de La coltivazione dell'internet y el reciente L'umanità dell'internet

Pavarotti "and friends" al ataque del P2P
Una gran campaña publicitaria de los señores de la música prepara el terreno para un proyecto de ley que autorizaría el sabotaje generalizado de la música online.

Padres de todo el mundo, mientras ustedes “están en el piso de abajo mirando la televisión y piensan que su hijo está en el piso de arriba estudiando, podría ser que él, o ella, estuviera haciendo algo ilegal que podría llevarlos a los tribunales”. ¿Y qué cosa tan criminal está haciendo el jovencito en el piso de arriba? ¿Hablando con los Gremlins? ¿Con ET? ¿Estrangulando a la institutriz? ¡Peor! ¡Está bajando música de Kazaa, Morpheus o WinMx!

Esta es la aterrorizadora advertencia que el nuevo sitio
MusicUnited lanza a los padres, esperando encontrar aliados válidos en la lucha contra el intercambio de música online. ¿Pero los compiladores de esta hilarante advertencia no han pensado que podrían ser precisamente los padres, en el piso de abajo, quienes bajan música? ¿Y en tal caso qué harán? ¿Advertirán al jovencito del piso de arriba que mamá y papá están haciendo travesuras en el living?

En suma: otra iniciativa farsesca de los señores de la música contra el intercambio online. Después de haber constatado que la agresión legal no logra resultados, esta vez han cambiado de estrategia y han puesto en marcha una vasta ofensiva articulada sobre más iniciativas.

La primera iniciativa es el sitio MusicUnited, una mezcolanza de amenazas, intimidaciones, moralismo puritano y llanto griego de “pobres” cantantes reducidos a la miseria por la caída de las ventas de los CDs. Todo para convencer a los usuarios de que bajar música de Internet significa robar. Al sitio adhieren muchos artistas, entre ellos Stevie Wonder, Britney Spears, Lou Read, Elton John y Luciano Pavarotti.

La ofensiva prevé también una gigantesca campaña publicitaria en los diarios, en la televisión y en todos los medios disponibles, para lanzar una especie de amenaza global a cualquiera que ose robar música.

Todo esto sirve para preparar el terreno justo para
un proyecto de ley presentado al Congreso de los Estados Unidos por el diputado republicano Howard Barman y ampliamente sostenido por la RIAA. El jueves pasado el proyecto de ley fue discutido por primera vez y ya se establecieron los principales lineamientos.

En la práctica, si el proyecto fuera aprobado, las grandes discográficas tendrían un poder patronal en Internet y estarían autorizadas a efectuar
cualquier tipo de sabotaje de las redes p2p. Podrían deshabilitar, interferir, bloquear o inundar con falsos archivos las redes de intercambio, o a quien sea sospechoso de distribuir ilegalmente material protegido por copyright. El proyecto no especifica qué medios técnicos serían utilizados para realizar esta especie de generalizada caza electrónica.

Hilary Rosen, presidente de la RIAA, ha precisado che no prevé la posibilidad de entrar en las computadoras de los usuarios y borrar archivos. Obviamente se alzaron muchas voces de protesta contra este proyecto de ley. Muchos temen que podrían verificarse, como mínimo, fuertes abusos. Otros consideran que el proyecto es impracticable y veleidoso: no se puede pensar en borrar todos los discos rígidos de los Estados Unidos. Otros sugieren, sabiamente, que sería mejor estudiar un nuevo método practicable de pago de los derechos de autor, en vez de acudir a estos métodos amenazantes, agresivos, lesivos de la dignidad de los usuarios y, sobre todo, ciertamente ineficaces.

Giuseppe Laurenza


Número anterior: sábado 21 septiembre 2002
Y la montaña parió un pequeño ratón con rugido de león
La administración Bush publica el primer borrador del proyecto para la seguridad informática. Mucha retórica patriótica, alguna buena idea y sobre todo una ausencia clamorosa: Microsoft.

Anunciado desde hace meses con gran ruido publicitario, finalmente
se hizo público el tan esperado plan de la administración Bush para la seguridad informática. Una año de trabajo y decenas de expertos convocados han parido un documento de 65 páginas, denominado "The National Strategy to Secure Cyberspace" (Estrategia Nacional para la Seguridad del Ciberespacio). El documento es un “draft”, un primer borrador, y contiene más de 60 recomendaciones. Durante 60 días permanecerá a disposición de cualquiera que desee enviar comentarios. Concluye así la primera fase del arduo trabajo coordinado por Richard Clarke, consejero especial de Bush para la seguridad informática.

En una primera lectura el documento parece una mezcla de cosas ampliamente consabidas, de proclamas retóricas y patrióticas, y sólo en algún punto parece ofrecer alguna buena idea. En suma mucho humo, ninguna indicación concreta y el deseo de comentar: “¿y hacía falta tantos meses y tantos expertos para escribir este tipo de documento?”

Ideas buenas (pero ampliamente consabidas): hay que construir una cultura de la seguridad que debe involucrar a todos, desde el simple usuario hasta la gran corporación. La seguridad debe convertirse en una reacción instintiva, así como miramos a ambos lados antes de cruzar una calle. Y estamos perfectamente de acuerdo: ¿quién no lo estaría?
El tono y el lenguaje se asemejan mucho a los utilizados durante la Segunda Guerra Mundial, cuando todos los ciudadanos eran convocados a hacer su pequeña parte para contribuir a la victoria. También ahora todos los usuarios deben, cada uno, cuidar la seguridad de la pequeña parte de ciberespacio que ocupan, para contribuir a la gran seguridad colectiva. Y estamos perfectamente de acuerdo: ¿y quién no lo estaría?

Todo esto viene precedido de previsiones catastróficas en las cuales se imaginan escenarios apocalípticos de ataques terroristas. Richard Clarke no es nuevo en estas cosas y no se desmiente ni siquiera en esta ocasión cuando afirma que “lo peor aún no ha sucedido”. Bush se apresta a pedir al Congreso más dinero para destinar a la seguridad informática y se entiende (al menos en parte) la necesidad de preparar el terreno con previsiones catastróficas.

De medidas concretas, ni siquiera la sombra. De propuestas operativas, ni siquiera un indicio.
En uno de los tantos foros, un usuario anónimo comenta que “el gobierno debería concentrarse en resolver el problema en vez de confeccionarle un lindo vestido”. Igualmente sería demasiado reduccionista liquidar este documento como simple humo. En realidad, a su modo, dice mucho más de lo que parece. Quizás las cosas verdaderamente importantes son las que no dice, más que las que dice.

Will Rodger, funcionario de la Computer & Communications Industry Association, ha sintetizado lo que muchos han pensado: “Se siente la mano de Microsoft detrás de todo esto.”
En toda esta gran polvareda, en efecto, el gran ausente, el convidado de piedra es precisamente Microsoft. Ningún estudio serio podría “olvidar” que el 95% de los problemas de seguridad informática se deben a los productos de Microsoft. Si Windows no existiera, tendríamos de golpe resuelto el 95% de todos los problemas. Pero en el informe de Richard Clarke, nunca se nombra a la empresa de Bill Gates. ¿Por qué? ¿Un olvido? Improbable.

Alguien (generosamente) hace notar que Richard Clarke no podía apuntar ahora el dedo acusador contra la empresa con la cual deberá colaborar en el futuro si quiere resolver el problema de la seguridad.
Otros (menos generosos) hacen notar una extraña ósmosis entre la administración Bush y la empresa de Bill Gates. Howard Schmidt, ex jefe de seguridad de Microsoft, ahora forma parte del staff de Richard Clarke, mientras el ex jefe del departamento de seguridad informática del Ministerio de Justicia ahora trabaja para Microsoft.
Otros más (muy maliciosos) se limitan a recordar los fuertes financiamientos de Microsoft para la campaña electoral de Bush.

¿Una banal historia de intereses? Nadie puede decirlo, pero a nosotros no nos parece probable. Todo el asunto es ciertamente más complejo de lo que se ve. El problema de la seguridad informática existe y, más allá de las evidentes exageraciones, es uno de los temas que están a la orden del día. Y Microsoft es consciente de ser el mayor, si no el único, imputado. Por eso, hace unos meses, Bill Gates ha anunciado “el viraje histórico” con el cual Microsoft decidía poner la seguridad en primer plano. Ahora sabemos que ese discurso lo decía “a la suegra para que entienda la nuera”. Hecho a los usuarios, pero dirigido al gobierno. Como quien abre el paraguas: desde hoy prometo hacer las cosas bien, ofrezco toda la colaboración posible y a cambio pido que no me sienten en el banco de los imputados y, sobre todo, poner sordina a la acusación de monopolio. Quizás las cosas no sucedieron exactamente así, pero sí cosas de este tipo.

El informe Clarke acomoda otra pieza del rompecabezas de un cuadro general que hace entrever una especie de acuerdo patriótico-económico entre Bill Gates y la administración Bush. Que esto sea bueno o malo, no se puede decir ahora: si de verdad existe, serán los hechos los que digan si habrá producido buenos o malos resultados.

Giuseppe Laurenza
Grecia: la policía endurece la represión contra los videojuegos
Arrestos, clausura de cibercafés, secuestros de computadoras y la policía acusada de comportarse como los talibanes.

Parecía que todo el asunto de la prohibición de los videojuegos en Grecia comenzaría a desinflarse y que todo estaría a punto de regresar a una razonable normalidad. Hace unas semanas, en efecto, un juez de Tesalónica
había declarado inconstitucional la tristemente famosa ley 3037 y había absuelto a las tres personas acusadas sobre la base de esta ley.
Y sin embargo no: parece que el gobierno griego ha decidido usar mano dura contra los cibercafés y contra quien sea sorprendido jugando. Algunas personas fueron arrestadas en varias partes del país, algunos cibercafés fueron cerrados y muchas computadoras fueron secuestradas como “prueba” judicial. La sentencia del juez de Tesalónica fue apelada y las tres personas ya absueltas en primer grado deberán afrontar un nuevo proceso.
“La policía se comporta como los talibanes”, dice en
una entrevista de la BBC Christos Iordanidis, una de las tres personas que habían sido absueltas por el juez de Tesalónica. Cuatro personas fueron arrestadas en Serres, al norte del país, otra en Larissa, en la Grecia central, y otras seis en Orestiade. En todos los casos la policía secuestró las computadoras y se rehusa a restituirlas, aun cuando un juez de Serres ha confirmado la sentencia de Tesalónica, declarando inconstitucional la ley.
Mientras tanto continúa
la protesta, con recolección de firmas online, y comienza a hacerse sentir la presión de la Unión Europea sobre las autoridades helénicas, que parecen no obstante intencionadas en proseguir con esta increíble y absurda represión.

Luciano Sposari
El gobierno de los Estados Unidos ofrece otra posibilidad a ICANN
Renovará el contrato, pero promete mayores controles.

El gobierno de los Estados Unidos renovará el contrato con la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), pero la someterá a estricto control. A fines de setiembre caduca el contrato por el cual, en 1998, las autoridades estadounidenses habían confiado a ICANN la administración global de los dominios y de los números IP de Internet. Simplificando un poco las cosas, se podría decir que le había confiado el gobierno de la Red.
Iniciada con grandes promesas de renovación, democratización e internacionalización, la administración de ICANN siempre ha demostrado saber cuidar sólo los intereses de la oligarquía técnico-empresarial que ha creado Internet. Con un ojo siempre atento a los deseos del Tío Sam y otro en los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas, ha desatendido ampliamente las promesas iniciales.
Algunos la acusan de extenuante lentitud en las decisiones, otros de no cuidar los intereses de los normales usuarios de la Red, otros de pisotear las libertades civiles de los usuarios en ventaja de los intereses de las trademarks. En los últimos tiempos también emergieron acusaciones relacionadas con una poco clara administración de los fondos. La ICANN nunca ha querido mostrar la contabilidad, siempre guardada en celoso secreto. Tanto es así que algunos sostienen que sabemos mucho más de las secretísimas elecciones del Papa en la Capilla Sixtina que del modo en que se toman las decisiones en el seno de la ICANN.
En el centro de un mar de críticas, no se ve a nadie dispuesto a romper lanzas en favor de esta organización, que se asemeja mucho a una logia secreta.
A fines de setiembre caduca el contrato y muchos esperaban que el gobierno estadounidense estuviera dispuesto a dar vuelta la página en manera decidida. En cambio el contrato será renovado y la ICANN obtiene una media victoria. Una victoria porque seguirá administrando la Red, pero media porque el gobierno de los Estados Unidos, bajo la presión de las críticas, tiene todo el aspecto de amenazar con que, si las cosas no cambian, de verdad podría poner en la calle a los barones de los dominios.