| sábado 26 de mayo 2001 | número atrasado |
| Juguetes digitales en vez
de computadoras Las ventas de aparatos digitales pueden (quizás) compensar la caída de ventas de computadoras. Al menos en la esperanza de los fabricantes. Las computadoras ya no se venden como antes. Y las ventas disminuyen no obstante la feroz guerra de baja de precios. Los que hasta ahora no han comprado una computadora son los que sencillamente no sienten necesidad de ella, y por lo tanto no la compran ni siquiera a precios de remate. O bien son los que verdaderamente no tienen el dinero, aunque los precios sean bajos. Los que en cambio la han comprado, no sienten ninguna necesidad de sustituirla desde que internet se convirtió en el uso principal y central de la computadora: la única cosa que podría convencer para una actualización sería una mayor velocidad de navegación. Pero todos saben que esto no depende de la computadora: aun con una más poderosa y veloz, se navegaría sustancialmente de la misma manera. Por lo tanto no hay buenos motivos para gastar dinero en una computadora nueva. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo se puede convencer a los usuarios de gastar de todos modos un poco de dinero para obviar la caída de las ventas de las computadoras? La idea es simple y eficaz: si los usuarios no compran computadoras nuevas, entonces, por lo menos, comprarán todos los aparatitos digitales conectables a una computadora. Un ejemplo significativo para todos: Apple propone sus propias computadoras como "the center of the digital lifestyle" (el centro del estilo de vida digital). Pero un centro presupone que muchas cosas estén a su alrededor: las cosas, en efecto, que caracterizan el "digital lifestyle". Ni hace falta decir que el estilo de vida digital está hecho de webcams, cámaras fotográficas digitales y de los tantos aparatos que ya ocupan todo nuestro escritorio. Y si no nos decidimos a comprar computadoras, he aquí que nos convencen de que nuestro estilo de vida es arcaico y para nada digital si no poseemos una bella web cam, aunque no sepamos nunca qué diablos debemos mostrar en la red (a menos que gusten ciertos jueguitos "picantes"). Un poco diferente es el discurso para la fotocámara digital: calidad de las imágenes netamente mejorada y precios en baja la convirtieron en un aparato razonablemente sensato para exhibir toda la "digitalidad" de nuestro estilo de vida. La IDC nos confirma que en el 2000 la venta de fotocámaras digitales ha alcanzado la respetable cifra de 15,1 millones, con un incremento del 130% respecto al año anterior: ¡y estos son números dignos de todo respeto! Quizás mirando estos números, la Sony. el gigante del video, está impulsando fuertemente sus sistemas de grabación, reproducción y edición de video, estrechamente integrados a las propias computadoras. Y su competencia, Apple, ciertamente no va a menos. Y todo esto aunque los precios de los variados aparatitos para el tratamiento del video digital no son precisamente bajos: en suma quien desee mostrar un estilo de vida digital debe gastar una bella suma de dinero, el suficiente para hacernos sospechar que, más que digital, sea simplemente el enésimo estilo de vida muy caro. Giuseppe Laurenza |
Los sitios de medicina
están enfermos. Aunque muy consultados, los sitios que tratan problemas relacionados a la salud a menudo son poco cuidados y de difícil consulta. El juicio es bastante severo y viene de una fuente autorizada: "The Journal of American Medical Association", che ha desarrollado un largo estudio sobre los sitios de lengua inglesa y española desde julio hasta diciembre de 2000. Como prueba se buscó información relativa al cáncer de mamas, la depresión y el asma infantil. Todas enfermedades bastante difundidas y por lo tanto en los primeros puestos en la búsqueda de información por parte de los usuarios de la red. Pero según los investigadores, las informaciones que los usuarios encuentran en la red no siempre son satisfactorias y a menudo son de difícil comprensión para quien no tiene un alto grado de cultura. Y sin embargo la red es una ocasión única para difundir masivamente informaciones y hacerlas accesibles a vastos estratos sociales, pero esta ocasión no está siendo plenamente aprovechada por los sitios que tratan sobre medicina y que, precisamente por su naturaleza, deberían ser en cambio de lectura particularmente fácil. El estudio afirma que la cobertura de los temas buscados es "pobre e inconsistente, aun cuando el cuidado de la información provista es generalmente bueno". Y sin embargo parece precisamente que los usuarios confían mucho en la información encontrada en la red. Según un estudio citado por la AMA, más de 60 millones de estadounidenses buscan en la red información y soluciones para los problemas de salud, y el 70% de ellos afirma que la información encontrada en la red influye en sus decisiones sobre la cura. Y tampoco los motores de búsqueda brillan por su eficiencia: sólo una de cada 5 veces se llega a una página de interés relevante en los sitios de lengua inglesa, y una vez sobre 8 en los de lengua española. Todos los sitios de lengua inglesa reportan nociones comprensibles para personas que poseen al menos un nivel de cultura de décimo grado y a menudo incluso de nivel universitario. Para los sitios de lengua española se sobreentiende un nivel de noveno grado, pero en algún caso afortunadamente también menor. Ciertamente es un feo diagnóstico para los sitios de medicina y, por lo tanto, he aquí algunas prescripciones: escribir informaciones más completas, datos más cuidados y más adaptados a los usuarios a los cuales están destinados. De otro modo, más que aclarar, terminan por crear confusión. En suma los severos medicos de AMA aconsejan una buena cura de legibilidad y precisión para los sitios que tratan sobre salud. |
| Después de la música, la red va al
asalto de la televisión Con la difusión de la banda ancha y con un formato eficiente para los videos, ¿podrá la televisión sobrevivir a internet? El gran enfrentamiento por la supremacía en los medios es ciertamente el de internet y la televisión: son muchos los que piensan que entre la tecnología ya consolidada y madura de la difusión televisiva y la naciente y agresiva tecnología de la red, tarde o temprano se llegará al choque final en el cual una de las dos está destinada probablemente a sucumbir en ventaja de la otra. Por ahora la batalla final ha sido sólo postergada: las dos tecnologías en apariencia parecen convivir cada una en su propio ámbito. Pero no es una paz duradera: es sólo una fase de espera, una especie de estado de "no beligerancia" en el cual los dos contendientes preparan las armas para la batalla final. Y es sobre todo la red quien está a la espera de procurarse las armas vencedoras para ir al asalto final de la televisión. Por ahora la red tiene casi todos los papeles en regla: difusión masiva, bajos costos, interactividad y una extraordinaria gama de posibles servicios. Pero por ahora no basta. Le falta aún el arma decisiva. La posibilidad de ver videos de calidad aceptable. Con la banda ancha sería posible, pero problemas de variada naturaleza están demorando una verdadera y amplia difusión. La internet que conocemos es aún, en el fondo, la vieja e inicial internet en "formato texto" con el simple agregado de la posibilidad de ver alguna imagen o, en el mejor de los casos, de ver algo que se asemeja más a un slide show que a un verdadero video. Demasiado poco para preocupar seriamente a la televisión. Pero no fue poco para los sonidos: bastó que se arribara al formato mp3, un formato de calidad aceptable para los sonidos para desencadenar Napster, con todo el tremendo terremoto que causó a la industria tradicional de la música. El caso de la música es sólo la solo el primer aviso de lo que sucederá para los videos y para la televisión apenas sea disponible en la red una banda suficiente y un formato eficiente: será otro tremendo terremoto, más grande y más profundo. La batalla que le seguirá hará palidecer la batalla por la música a la cual hemos asistido y, en comparación, el caso Napster parecerá nada más que una especie de pequeña pelea de barrio. Ya se comienzan a ver las señales de esta futura batalla. Una empresa canadiense, la JumpTV, ha decidido operar en internet como si fuera una normal tv vía cable, retransmitiendo en red a sus propios usuarios los programas transmitidos por la TV vía éter y encima pagando regularmente a estor últimos los derechos. Ha bastado esto para desencadenar la reacción furibunda y preocupada de las asociaciones de la tv vía éter, la NAB, National Association of Broadcaster, cuyo representante inmediatamente escribió a la autoridad canadiense que regula la materia, advirtiendo que "no es una exageración decir que la transmisión en internet de la tv puede dañar, si no destruir, el sistema de éxito de las libres televisiones locales vía éter". Hay que recordar que las leyes canadienses permiten la retransmisión de la señal con tal de que se paguen los derechos (mientras que en los Estados Unidos no), pero las asociaciones de televisión vía éter sostienen que esto no puede valer también para internet. Otra compañía, la ICravedTv, había tratado de hacer algo parecido, ofreciendo a los usuarios de internet 17 estaciones televisivas canadienses y estadounidenses, pero la iniciativa cayó bajo una avalancha de acciones legales. Jack Valenti, jefe de la MPAA (Motion Picture Association of America) defenestró esa iniciativa como "el más descarado hurto de propiedad intelectual jamás cometido en los Estados Unidos". Ahora vuelve a la carga la JumpTV, que ha prometido poseer la tecnología necesaria para frenar en la frontera estadounidense la difusión en internet de los programas televisivos: algo similar a lo que debía hacer Yahoo para impedir a los ciudadanos franceses acceder a las subastas nazis en los Estados Unidos. Aunque hay fuertes dudas de que sea verdaderamente posible tal tecnología, esto de JumpTV ciertamente puede ser visto como otra señal de la inminente rendición de cuentas entre televisión e internet: quizás tendrá éxito o quizás no, pero es muy probable que la "napsterización" de los videos y de la tv esté detrás de la esquina, con consecuencias de grandísimas dimensiones para todo el vastísimo mercado de los medios. Giuseppe Laurenza |
| Eligen en la red las nuevas
siete maravillas del mundo Pero alguien toma la cosa en serio La gran muralla de China, el Coliseo romano, la torre inclinada de Pisa, el edificio Empire State, son algunos de los lugares postulados para integrar la nómina de las "Nuevas Siete Maravillas del Mundo". Aún queda más de un mes de tiempo para sumarse a la votación que se lleva a cabo en el sitio New Seven Wonders. Algunos se la tomaron muy en serio, como el gobierno del Perú, cuyo Instituto Nacional de Cultura llamó a sus ciudadanos a votar a favor del Santuario Histórico de Machu Picchu. La elección finalizará el próximo 30 de junio y poco tiempo después se conocerán los nombres de los flamantes integrantes de la selecta lista. Además de las que ya se presentan en la página como candidatas, los visitantes, luego de registrarse, pueden sugerir nuevos postulantes para ser agregados a la elección. Luciano Sposari |
¿"No va más"
para los casinos virtuales? La industria del juego oficial (en especial los popes Las Vegas) advierten las espectaculares ganancias de los casinos virtuales y quieren copar el negocio. En tiempos donde tambalea el comercio en Internet, hay sitios cuyas ganancias crecen vertiginosamente: los casinos online. Las cifras reveladas en "El termómetro de la Empresa" son más que elocuentes: a lo largo del año pasado los más de 1.400 sitios dedicados al juego online totalizaron ingresos superiores a los 1.600 millones de dólares. Quienes no se quedaron muy tranquilos ante los exorbitantes números de esta clase de juego casi clandestino fueron los principales integrantes de la industria oficial del juego; los mismos que miraban de reojo y restaban importancia a las distintas iniciativas que iban surgiendo. Uno de los que levantaron la voz fue Jon Kyl, senador por Arizona, quien planteó una iniciativa legislativa para eliminar totalmente al juego y los jugadores de la red. Esta iniciativa fue apoyada por diversos estados. Sin embargo Kyl se quedó solo con su propuesta ya que le quitaron el principal apoyo que tenía. El de la propia industria del juego que pensó que no se podía luchar contra una corriente que atrajo a más de 4.500.000 de ciudadanos estadounidenses durante el año pasado. Así que los grandes popes de la industria del juego pensaron: "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Ahora el Congreso de Nevada está gestionando una ley que les permitiría la concesión de licencias para casinos virtuales. Seguramente con esta ley los que ganarán son los propios casinos "reales", quienes conseguirán estas licencias y podrán cantar en la red el clásico "hagan juego". Si la ley prospera, quienes en principio querían desterrar el juego de Internet van a acaparar las licencias y se van a quedar con todo el dinero del juego online, que según una proyección, en el 2002 alcanzará los 4.000 millones de dólares. Y quienes no consigan sus licencias deberán cantar "no va más". Luciano Sposari |