| n° 70 sábado 23 marzo 2002 | número atrasado |
| Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet |
| Entre copyright y copyleft Dos tendencias contrapuestas. Dos tendencias absolutamente contrapuestas se están verificando en estos días en Internet. Y crecen ambas con el mismo ímpetu. La Internet paga y la Internet abierta. El creciente requerimiento de dinero por contenidos de Internet y el igualmente creciente movimiento opensource, de creación colectiva, y de acceso libre y gratuito. Por una parte van sumándose velozmente los diarios online que cobran por el acceso completo a sus contenidos. Lo hizo hace tiempo el estadounidense Wall Street Journal y recientemente el italiano Repubblica. Ahora anunciaron que harán lo mismo los ingleses Financial Times y The Times. Y no sólo: el servicio ultrapopular de correo electrónico de Yahoo anunció su deseo de recibir algo de dinero por el servicio que brinda. Hasta íconos como Salon y Slashdot buscan modos de recibir inyecciones de dinero para sobrevivir. Mientras tanto florece una mezcla del modelo Linux y el modelo Napster, por definirlo de un modo aproximativo. Comienzan a llamarlo "movimiento copyleft", en oposición al "copyright". Se basa en la creación colectiva de contenidos o productos y ha traspasado la barrera del "online". La mismísima Coca Cola debe vérselas con la Open Cola, una especie de Coca Cola de código abierto, cuyo creador ha puesto online la fórmula de su fabricación e invita a mejorarla. Uno de los mitos de la Coca Cola dice que su secretísima fórmula la conocen siempre solo dos personas en el mundo (mitad cada uno) y que esas dos personas jamás están juntas. Mito o verdad, los códigos secretos comienzan a temblar. Y también los intentos por cobrar por el "copyright". El "file sharing" ha sobrevivido a Napster luchando a capa y espada. Cada día se crean sitios de contenidos colectivos de altísima calidad. Qué tendencia vencerá, o si ambas conviven, es difícil predecirlo. Algunas pistas se pueden evaluar. En medio de esta tensa contienda entre pago/secreto y gratuito/abierto, alguien se ha preguntado: "¿quién está dispuesto a pagar por escuchar la radio o ver la televisión?" Una reflexión que cobra más fuerza en un medio como Internet que, además, es interactivo. A Internet la hacemos todos. Carmen Castillo |
Mejor conducir borrachos
que hablando por celular Quien maneja conversando por celular tiene tiempos de reacción y de detención más lentos que quien conduce borracho. El uso de los dispositivos a manos libres no mejora la situación. Hablar con un celular mientras se conduce es más peligroso que conducir borracho. Esta es la sorprendente conclusión a la cual arriba una investigación realizada en Inglaterra y reportada por la BBC. Los investigadores del Trasport Research Laboratory han verificado que quien maneja hablando por celular tiene tiempos de reacción más lentos que quien se pone al volante después de haber bebido generosamente. Frente a un peligro imprevisto, quien habla por celular tarda más en frenar, en cambiar de dirección y, en general, a reaccionar. Pero no es todo. Desde hace tiempo se piensa que el problema de la peligrosidad del uso del celular mientras se maneja podría ser resuelto utilizando dispositivos "free hands", que permiten el uso de terminales sin ocupar las manos. La investigación condena sin medias tintas incluso estos últimos: son tan peligrosos como los propios celulares porque los tiempos de reacción, de todos modos, siguen siendo muy lentos. El uso del celular al volante está prohibido en más de treinta países, pero no es nada raro ver personas con una mano en el volante y en la otra el celular. En esas condiciones, sin que se den cuenta, las personas acaban por prestar cada vez más atención a la conversación y menos al automóvil, hasta el punto de dar precedencia al interlocutor del otro lado del teléfono que a las calles que están recorriendo. Si la conversación se prolonga, se llega a un estado de "ausencia" de la realidad que es más peligroso que el estado de ausencia de un borracho. La investigación aporta incluso algunas cifras. Quien maneja mientras habla por celular tiene tiempos de reacción un 30% más lentos respecto a quien guía en estado de ebriedad y 50% más lentos respecto a quien guía sobrio. Ejemplo práctico: andando a una velocidad de 70 millas por hora, según los cálculos de los investigadores, quien guía sobrio se detiene en 31 metros, quien maneja borracho se detiene en 35 metros, quien maneja usando un dispositivo a manos libres se detiene en 39 metros y quien maneja teniendo el celular en la oreja se detiene en 45 metros. Son cifras que realmente hacen reflexionar, aun considerando la prudencia con la cual hay que tomar los resultados de las investigaciones. Nadie soñaría pensar que el celular sea un arma, pero aunque no lo sea puede matar en manera igualmente eficaz. |
| Pennsylvania
inaugura el Index de los Sitios Prohibidos En ese estado norteamericano una ley obligará a los ISP a impedir el acceso a los sitios que serán indicados por la Oficina del Fiscal General. Era de esperarse que tarde o temprano sucediera. Y sucedió. El estado de Pennsylvania tiene el triste honor de haber inaugurado la censura de Internet en los Estados Unidos. Cierto que todavía estamos muy lejos de la brutal y pesada censura vigente en otros países como China, Arabia Saudita, Túnez e Irán. Pero se trata de un preocupante precedente, más preocupante aún porque sucede en el país más importante para Internet. En el país al cual muchos miran como modelo. Por lo tanto esperémonos lo peor, porque es muy fácil que el "modelo americano" pronto sea exportado. Las motivaciones aducidas son las habituales: proteger a los niños de la visión de sitios pornográficos. El problema obviamente es real, pero no se resuelve con la censura. Se resuelve, por ejemplo, preguntándose si estos niños tienen padres, tienen educadores, tienen adultos capaces de explicar más que de prohibir, capaces de enseñar que en la vida existen los peligros, en vez de esconderlos, cuando existen. Es preocupante, peligroso y también inútil pensar que una ley pueda llenar el vacío educativo y formativo que dejan la familia y la escuela. Pero la tentación existe y en Pennsylvania se hizo realidad. Ha pasado una ley que obliga a los ISP a impedir que los residentes de ese estado puedan acceder a algunos sitios. ¿Y quién compilará este "index de sitios prohibidos"? ¿La Santa Inquisición? No, obviamente no. ¡Faltaba más! No estamos en el Medioevo. Las funciones que en el Medioevo cumplía egregiamente la Santa Inquisición, en Pennsylvania serán cumplidas por la Oficina del Fiscal General del estado. Las condenas son fuertes: 5.000 dólares de multa a la primera ofensa (obviamente al sentido del pudor), 30.000 dólares y 7 años de cárcel a la tercera. Como casi todas las leyes censuradoras, ésta además de ser injusta es también un poco tonta. Primero que nada: ¿cuántos centímetros de tetas se deben mostrar para terminar en el Index de los Sitios Prohibidos? ¿Cinco centímetros? ¿Diez centímetros? ¿Enteramente? El Fiscal General, ¿cómo medirá la cantidad de desnudez que debe ser considerada fuera de la ley? Y los sitios que hablan de desfiles de modas, que son un triunfo de tetas al viento, ¿terminarán también en su lista negra? Obviamente la ley no dice cómo deberán hacer los ISP para bloquear los accesos y olvida que en Internet los filtros no funcionan y que los sitios pornográficos, los verdaderamente preocupantes, cambian URL cada día e incluso cada hora. Por lo tanto esta ley ciertamente será completamente inútil para bloquear la pornografía. Más aún, es dañina porque ofrece a padres y educadores un falso sentido de seguridad. Después pueden venir amargas sorpresas. Al máximo servirá para golpear a los inocentes ISP o servirá como buen argumento en las próximas campañas electorales. Estamos listos para poner incluso las dos manos en el fuego: esta ley no hará cerrar ningún sitio pornográfico. Y si lo hiciera, el material prohibido continuaría a circular tranquilamente en ICQ, IRC, AIM y las otras decenas y decenas de canales de intercambio sobre los cuales se basa Internet. El problema de la pornografía es un problema serio y merece ser afrontado con seriedad y no en manera tan tonta, desprevenida e incluso peligrosa como lo hace esta ley. Giuseppe Laurenza |
| Vopos, entre net art y
denuncia Un experimento del grupo 0100101110101101.org muestra la peligrosidad de las nuevas tecnologías en cuestiones de control y vigilancia. Vopos es un experimento de arte. Arte de la era digital o, como dicen los autores, "arte de las telecomunicaciones". Porque el arte de la Era Digital tiene paradigmas nuevos, formas expresivas inusuales y usa la tecnología para expresarse, en vez de los habituales instrumentos que estamos acostumbrados a ver en manos de los artistas. Probablemente en este experimento de arte alguno pueda ver un intento didáctico o quizás una provocación o quizás incluso una advertencia. Porque lo que hoy puede ser proclamado experimento del arte de las telecomunicaciones, mañana se convertirá en prosaica, preocupante y peligrosa cotidianeidad para todos nosotros. Sin ningún ribete artístico. El experimento es organizado por el grupo de net-artistas italianos 0100101110101101.org, no nuevo en experimentos artísticos con fuerte sabor provocador. Entre sus tantos proyectos, dos son los que más atención despertaron en los medios internacionales: el "life sharing" mediante el cual compartieron de modo absoluto y total el contenido de su propia computadora con todos los usuarios de la Red (como metáfora del hecho de compartir la vida, aunque sea en su versión ciber) y la realización de un falso sitio denominado vaticano.org. En un artículo nuestro del año pasado ya habíamos señalado las preocupantes capacidades de los celulares del futuro, en cada uno de los cuales llevaremos incluido un pequeño Gran Hermano. Pero el futuro ha llegado y la tecnología GPS ya está en plenas funciones, y también la de tercera generación. Estas nuevas tecnologías permitirán la localización continua del usuario con una precisión de sólo 10 metros. En la práctica, el operador de nuestro celular sabrá con absoluta seguridad todos los lugares donde hemos estado cada hora del día y de la noche. ¿Qué hará con estos datos? ¿Qué garantías tenemos de que no sean usados en manera impropia? ¿Qué control tendremos sobre estos datos que nos conciernen personalmente? Absolutamente ninguno. Es uno de los temas irresueltos que plantean las nuevas tecnologías. Y si alguno piensa que es ciencia ficción o delirio de persecución u obsesión por la privacidad, que dé una mirada a Vopos. Dos voluntarios llevan consigo un celular GPS. Los datos de localización del celular son transmitidos a un server. En este modo es posible consultar un mapa digital en tiempo real y conocer exactamente todos sus movimientos cada hora del día y de la noche. Los creadores de Vopos definen "arte de las telecomunicaciones" este experimento, una "demostración por el absurdo" de la peligrosidad de las nuevas tecnologías en materia de vigilancia global. Si no se hacen reglamentos y garantías precisos para defendernos de esto, pensamos también nosotros que tienen terriblemente razón. |
Morpheus espía demasiado El popular programa de intercambio de archivos es acusado de contener spywares demasiado invasivos basados en la tecnología BHO. Sugerimos un simple método de diagnóstico y cura. Ya todos lo saben: muchos programas gratuitos que se bajan de la red contienen spywares, pequeñas aplicaciones ocultas que recolectan información sobre los usuarios y la utilizan con fines publicitarios. Muchos consideran que este es el precio oculto de los programas gratuitos. Otros consideran que, de todos modos, se trata de una cosa inaceptable, especialmente si sucede sin que lo sepa el usuario y, por lo tanto, sin que éste tenga la posibilidad de aceptarlo o no. Existen programas, como el famoso Ad-Aware de LavaSoft, que analizan las computadoras, descubren y desactivan todos los spywares anidados. Pero parece ser que la nueva versión de Morpheus (Morpheus Preview Edition 1.3.3.1) realmente exagera. Para explicar bien qué hace, es preciso recordar brevemente qué son los BHO de Microsoft. Técnicamente un BHO (Browser Helper Object) es una librería dinámica "dll" que se activa cada vez que se abre una ventana de Explorer o, si se tiene Active Desktop, cada vez que se abre un directorio. En la práctica están demostrando ser un modelo peligrosísimo para meter la nariz en los hábitos de los usuarios. Muchos los usan con fines publicitarios, entre estos incluso grandes empresas como Yahoo y RealNetworks. Si alguna vez ustedes notan que Explorer tarda en abrirse o extrañamente se bloquea, la culpa puede ser de uno o más BHO ocultos que tratan de conectarse al sitio al cual debe enviar datos sobre ustedes. El BHO que instala Morpheus se llama bpboh.dll y permanece activo aunque no usen el programa e incluso aunque lo desinstalen, y esto es absolutamente impropio. Hay muchos métodos para descubrir y desactivar los BHO. Pero el más simple, adecuado hasta para los menos expertos, es un programa que se llama BHOCaptor y que se puede bajar gratuitamente del sitio Webattack. Si ustedes tienen BHO ocultos y los desactivan, verán inmediatamente que Explorer andará mejor y se bloqueará menos. Luciano Sposari |