n° 52 sábado 20 octubre 2001 número atrasado
En este número:
PuntoNet cumple un año
¿Seguridad o privacidad?
Los nuevos productos del miedo
La vida continúa (y también Internet2)
Cielo azul y nubes blancas en XP
Reconstruir los Budas
Mi amigo vegetal
Los top del mes:
La congestión comunicativa, por Giancarlo Livraghi
Fábula verdadera: el fantástico fenómeno del wireless
Los jóvenes, el celular y el agua caliente
Code Red: un caso emblemático
El correo electrónico cumple 30 años
Leyes especiales en los EE.UU.: a un paso de la aprobación definitiva
NEW! Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet
PuntoNet cumple un año

PuntoNet cumple un año: el 7 de octubre de 2000 salía el primer número y desde entonces ha aparecido puntualmente, cada sábado, hasta llegar a los 52 números. Actualmente registramos de 50.000 a 60.000 páginas visitadas al mes, y esto atestigua el éxito creciente y enorgullecedor de nuestra iniciativa.

Hemos comenzado en un momento que por cierto no era bueno para Internet: el ruido de la new economy que estaba cayéndose era fuerte, y terminaba la ilusión de un crecimiento sin fin de la economía. De un exceso al otro, algunos ya comenzaban a sentenciar el fin de Internet sólo porque era el fin de las puntocom. Nosotros sabíamos que no era así: Internet no se acabaría. Y precisamente para dar cuerpo a esta confianza pusimos en marcha PuntoNet. Los hechos nos dieron la razón: Internet está aquí, nosotros estamos aquí y nuestros lectores están aquí.

Pero sabíamos que la experiencia negativa de la new economy, el fin de los tiempos pioneros de la Red, los muchos nuevos usuarios que llegaban a Internet, la invasión del comercio electrónico, la política de la ICANN, eran factores que hacían absolutamente necesario un modo nuevo y más profundo de mirar a Internet. Por esto hemos dado a nuestro periódico un corte crítico y hemos tratado siempre de ser una oportunidad de reflexión para nuestros lectores. No tenemos soluciones: proponemos solamente elementos de reflexión y discusión más allá de las inmediatas apariencias.

Cuando se arriba a un año, es oportuno hacer una revisión del trabajo hecho. Y en efecto, hemos mirado hacia atrás, hacia lo que habíamos escrito en los meses pasados, y nos hemos preguntado si, a la luz de los hechos posteriores, habíamos observado bien y si habíamos logrado individualizar los puntos críticos de la evolución de Internet. Reconsiderando el trabajo desarrollado, debemos decir que estamos plenamente satisfechos: hemos logrado siempre hacer un llamado de atención sobre los problemas centrales y decisivos de la Red, los que determinan sus cambios más profundos y significativos.

El destino ha querido que este aniversario suceda en un momento aún más crítico para Internet, respecto al de hace un año. Entonces era la caída de la new economy lo que amenazaba a Internet. Hoy son hechos mucho más graves los que amenazan directamente su naturaleza más profunda: en el clima posterior a los atentados en los Estados Unidos, se está produciendo un ataque al alma misma de la Red, a su alma libertaria, de libre expresión y de libre ejercicio de los derechos civiles.

En nombre de la seguridad, se quiere encerrar a la Red en la jaula de una asfixiante vigilancia electrónica. Obviamente entendemos que el trauma de los atentados es fuerte. Pero esto puede sofocar a Internet o, por lo menos, puede sofocar su más significativo aspecto de libre colectividad. Esta pérdida sería un daño grave y de Internet no quedaría sino una grande, reluciente vitrina sin alma, sin significado y muy aburrida.

Nosotros continuaremos nuestro proyecto, reflexionaremos y trataremos de hacer reflexionar también sobre este nuevo peligro, en la certeza de que aún hay amplios márgenes para salvaguardar la humanidad de la Red.

Giuseppe Laurenza

¿Seguridad o privacidad?
Renunciar al derecho a la privacidad para permitir una fuerte vigilancia indiscriminada servirá sólo para hacer público lo privado, con escasos efectos sobre la lucha contra el terrorismo.

Parece que éste es el dilema actual. ¿Seguir protegiendo a ultranza el derecho a la privacidad de los ciudadanos o renunciar a cualquier derecho en favor de una vigilancia indiscriminada? Ni siquiera existe la sombra de una duda si se consideran los varios sondeos efectuados en los Estados Unidos: porcentajes oscilantes entre el 90% y el 98% indican que ya nadie está dispuesto a defender la privacidad y que todos son partidarios de la imposición de férreas medidas de control.
No es casual que esté por ser aprobada en los Estados Unidos una ley que confiere a las autoridades investigadoras un enorme poder indiscriminado de control y vigilancia. Para combatir el terrorismo -tal la justificación- y para evitar que se repita otro 11 de setiembre. Casi todos están de acuerdo en aceptar este extraño trueque: malvender el derecho a la privacidad a cambio de la defensa contra los terroristas.
¿Pero servirá? O mejor, ¿qué probabilidades hay de que este trueque resulte útil? Ninguna o, en la mejor de las hipótesis, muy pocas. Cuando alguien está dispuesto a aceptar este intercambio, se olvida que ya existe, y desde hace muchos años, un gigantesco sistema de vigilancia: Echelon, con sus cientos de centros de escucha y la recolección indiscriminada de todas las comunicaciones. ¿Y qué ha encontrado Echelon? Nada. Se ha demostrado tan ineficiente e inútil que verdaderamente viene la sospecha de que no exista! ¿Y si el Parlamento Europeo está equivocado y en cambio tienen razón los Estados Unidos cuando dicen que Echelon no existe? ¿O quizás miraba hacia otro lado, a las empresas competidoras de las norteamericanas, por ejemplo y, mientras estaba distraído, los terroristas han comunicado como y cuando lo han deseado.
Y existía también Carnivore, el sistema del FBI que lee todos los e-mails y que ha demostrado toda su inutilidad. Pero la gente tiene la extraña idea de que los terroristas son como el polvo sobre el piso: una linda barrida general e indiscriminada a toda la casa y el problema está resuelto.
Y sin embargo se sabe que, en caso de homicidio, la policía indaga sobre un restringido número de potenciales asesinos; no se pone a controlar las comunicaciones de toda una nación en la esperanza de atrapar a un homicida.
Los controles indiscriminados y generalizados no sirven para nada, son fácilmente eludibles y sólo sirven para capturar a algún criminal imprudente, y los terroristas jamás son imprudentes.
Por lo tanto se corre el riesgo de malvender por nada el derecho a la privacidad, y casi ciertamente la vigilancia indiscriminada no servirá para encontrar a los terroristas, como no ha servido hasta ahora. Quizás algún hacker, algún vándalo informático o cualquier otro pez chico quedará atrapado en la red, ¿pero realmente por este magro botín debemos renunciar a derechos tan fundamentales? Cada uno dé la respuesta que considere más oportuna.
Los nuevos productos del miedo
El clima de desconfianza y la obsesión por la seguridad están favoreciendo el nacimiento de nuevos productos de vigilancia y control. Se está creando un verdadero y lucrativo "mercado del miedo".

Parecen lejanos los tiempos en los cuales Internet era sobre todo sinónimo de libertad de palabra, de derechos civiles e intercambio de ideas, libre y desinhibido. Ahora parece que las palabras claves fueran "vigilancia" y control" siempre, como sea y donde sea. La privacidad era un derecho y ahora parece casi un delito. Y obviamente muchos comienzan a olfatear el negocio "vigilancia" y a entender que puede abrirse un vasto y lucrativo mercado fundado en el sentimiento general de incertidumbre, miedo y desconfianza de todos contra todos.
En otros tiempos un producto como
NetIntercept, de la compañía Sandstorm Enterprises de Boston, habría suscitado preocupaciones y protestas. Hoy, en cambio, es considerado un óptimo producto que arriba al mercado en el momento justo y que tiene muchos clientes potenciales, desde las grandes empresas hasta los servicios de investigación, desde las policías hasta las organizaciones militares.
Para disfrutar mejor el clima actual, el producto se presenta como un sistema capaz de descubrir a hackers, crackers, vándalos informáticos y, obviamente, terroristas como los que han realizado los atentados del 11 de setiembre.
Lo que hace este sistema lo decimos de inmediato: brutalmente intercepta y guarda de manera indiscriminada cualquier pequeño paquete que se mueva en una red o en una conexión de Internet. Después ensambla y reconstruye todos los datos y los pone a disposición de quien lo usa. En suma, un Carnivore más hambriento que el original del FBI. Ni siquiera el Carnivore original puede recoger datos de manera tan indiscriminada: el control debe, en cada caso, apuntar a específicas exigencias de investigación. Este, en cambio, recoge todo sin tantos problemas ni tantas sutilezas, casi partiendo del principio que todos son potenciales culpables por el simple hecho de enviar algo en Internet. El costo, 15.000 dólares, indica claramente que no es un producto para uso doméstico.
Y si alguien piensa que no es suficiente, o que es demasiado caro, se puede recurrir a otro producto mucho más económico pero igualmente brutal. Se llama
KeyKatcher y lo produce Chandler, una empresa de Arizona. Es un pequeño dispositivo de unos 5 centímetros que se inserta en el enchufe PS2 y se interpone entre el teclado y la computadora. Estando en esa posición, registra inexorablemente, en una Flash Memory, cualquier tecla que se presione. Inútil intentar forzarlo: está unido a la computadora de modo tal que no pueda ser quitado. El "vigilante" de la PC, utilizando una password, puede leer toda la actividad que fue desarrollada en esa máquina.
Este dispositivo no promete, obviamente, la captura de terroristas, pero es propuesto para controlar la actividad de los empleados en las empresas y, en casa, la actividad de hijos, esposas, maridos y cualquiera que sea sospechoso de usar la computadora para actividades "ilícitas".
La vida continúa (y también Internet2)
¿Qué es de la vida de la académica y ultraveloz Internet2?

Recordémoslo: Internet2 es un proyecto liderado por más de 180 universidades de los Estados Unidos, con el apoyo de la industria tecnológica y el gobierno de aquel país. Su objetivo: desarrollar tecnologías y aplicaciones de red específicas para altos niveles de investigación y educación y "acelerar la creación de la Internet del mañana". Al
proyecto ya se han unido instituciones de diversos lugares del mundo.
En estos momentos nos llega la noticia de que un grupo de centros de investigaciones y organizaciones universitarias a todo lo largo de los Estados Unidos trabajarán en conjunto para el desarrollo de softwares que permitirán a científicos y educadores compartir aplicaciones, instrumentos científicos e información. El proyecto, que incluye una inversión de 12 millones de dólares se llama NSF Middleware Initiative (NMI). Con la participación de la National Science Foundation (NSF), crearán redes y servicios que faciliten a los usuarios de Internet el acceso a una amplia gama de recursos disponibles a través de redes de alta performance. "Por ejemplo", informan, "podrán compartir herramientas científicas, tales como telescopios, el acceso a sistemas de supercomputadoras y databases y ejecutar simulaciones en tiempo real con colegas a través de todo el país y de todo el mundo".
Aparte de una loable iniciativa, es un ejemplo a seguir en tiempos en que se oscila entre el regodeo en el dolor, la parálisis autocompasiva y el deseo primitivo de la venganza indiscriminada o no. En suma, Internet2 continúa. La vida también.
Cielo azul y nubes blancas en XP
Microsoft prepara la publicidad para el lanzamiento del nuevo sistema operativo Windows XP.

Ya está cerca el 25 de octubre, la fecha prevista para el lanzamiento del nuevo sistema operativo Windows XP. Y Microsoft se prepara a su modo para sostener, con una imponente campaña publicitaria, el lanzamiento de un producto que suscita no pocas dudas e incertidumbres.
Al inicio se había decidido invertir 1000 millones de dólares en publicidad. Después, a causa de las generalizadas dificultades económicas en el sector de la IT, la cifra fue reducida a "sólo" 200 millones de dólares.
La mayor parte de la campaña publicitaria al parecer se hará después del lanzamiento, y no antes. Parece casi que estuviera dirigida más a justificar el producto que a prepararlo. Por otra parte Win XP es por su naturaleza un producto difícil de publicitar. Una campaña publicitaria es tanto más eficiente cuanto más se la focalice sobre un bien definido segmento de consumidores. Pero este producto Microsoft se dirige tanto a un uso doméstico como a un uso empresarial. Los intereses de los dos sectores a menudo no coinciden y costará mucho trabajo convencer a ambos.
Parece que el "fondo" de la publicidad será de nuevo el idílico cielo azul con nubes blancas que quieren dar una sensación de serenidad y beatitud. Y en esta beatitud Microsoft nos dirá: "You can!", tú puedes. Qué podemos verdaderamente hacer, lo veremos. Además, nos parecen realmente excesivos 200 millones de dólares para poner el habitual cielo celeste con nubes blancas que ya no encanta a nadie y que en vez de serenarnos nos ha puesto furiosos todas las veces que la computadora se bloqueó.
Reconstruir los Budas

El sitio web "
New7wonders" está organizando un proyecto para reconstruir una de las Estatuas Budas destruidas el 9 de marzo de este año por los talibán. Se trataba del Buda más grande del mundo, que medía más de 55 metros de altura y tenía alrededor de 1.500 años de antigüedad. La demolición había sido ordenada el 26 de febrero por el líder del movimiento, el mulá Mohamed Omar, y tras varios intentos fracasados de la UNESCO por evitarlo, el monumento, situado en Bamiyán (centro de Afganistán), fue dinamitado por la milicia.
La reconstrucción constará de tres pasos:
Primero, con la cooperación del Museo de Afganistán y con el apoyo de expertos de las universidades de Alemania, Austria y Suiza realizarán una representación en 3-D de las estatuas con computadoras, usando registros de topógrafos existentes. El resultado podrá ser visto en el sitio web apenas esté terminado.
Luego construirán un modelo de estudio en escala de 1:10 con una altura de 5.3 metros y será colocado en el Museo de Afganistán, en Suiza. Los interesados podrán comprar una miniatura del buda de unos 25 cm.
El último paso sería volver a emplazar al Buda en su lugar original de Bamiyán, pero a la luz de los últimos hechos, la realización de este objetivo parece muy lejana. De todos modos la iniciativa es, ciertamente, loable, aun cuando, después de los recientes sucesos, serán muchas las cosas que deberán ser reconstruidas en Afganistán, aparte de los Budas destruidos por los talibán.

Luciano Sposari
Mi amigo vegetal

"Hola, yo soy Cutesy", anuncia una simpática zanahoria, que hace las veces de anfitriona en el
portal de Internet que defiende los derechos de los vegetales.
"Yo soy un organismo como cualquier otro de este planeta. Me puedo reproducir, consumo alimentos, produzco desechos y tengo un ADN", se defiende Cutesy.
Obviamente los principales enemigos de esta asociación son las personas vegetarianas para quienes "nosotros estamos destinados a la destrucción", según la zanahoria personificada, quien además invita a pensar en un jugoso bife a la parrilla.
El sitio incluye un programa de 12 pasos para la recuperación de los vegetarianos, que propone "decirle a los vegetarianos que se están comiendo muchas formas de vida", entre otras cosas.
El portal presenta también una sección para que los visitantes se adhieran a la iniciativa y dejen sus mensajes, como lo hizo Abby Hoffman, para quien "las vacas sagradas hacen las mejores hamburguesas".
Pero sin dudas la propuesta más original es "que los novios para reconciliarse, en vez de regalar flores, regalen ardillas muertas".

Luciano Sposari