| n° 77 sábado 18 mayo 2002 | número atrasado |
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| Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet |
| La revuelta de los usuarios
españoles Está por ser aprobado en España un proyecto de ley que limitaría fuertemente la libertad de la Red. Se propaga la protesta contra lo que podría revelarse como una verdadera censura liberticida. Quizás no habrá otro Ernest Hemingway dispuesto a correr a España para escribir un nuevo "Por quién doblan las campanas", u otro Picasso dispuesto a pintar un nuevo "Guernica", pero la revuelta de los usuarios españoles tiene realmente el sabor de las grandes luchas colectivas contra el oscurantismo, por la libre expresión, contra la censura. Naturalmente, el "Ejército del Ebro" fue sustituido por un más moderno y digital "Pueblo de la Red", pero en cuanto a combatividad no hay nada que envidiar al más glorioso pasado. El hecho es que hay un Consejo de Ministros que ha aprobado el proyecto de "Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico" (LSSI), propuesto por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Si esta ley pasara definitivamente, podría introducir una verdadera censura preventiva en Internet. La ley es presentada como aplicación de las directivas europeas, pero en realidad introduce modificaciones que hacen de ella un instrumento liberticida. Se introducen una serie de obligaciones vejatorias, y en gran parte inútiles, para todo aquel que publique un sitio en Internet. El webmaster deberá proveer online sus propios datos identificatorios, lo cual es inútil visto que ya existe el Whois que los dice. Deberá registrarse en listas, lo cual podría crear no pocas dificultades a los pequeños sitios amateurs. El gobierno podrá censurar sitios web aun sin una específica iniciativa de la magistratura. La cosa más grave es que el gobierno podrá impedir a los usuarios españoles el acceso a sitios extranjeros no considerados idóneos. Esto se asemeja demasiado a los reglamentos en vigor en los países árabes y en China, que en general son considerados los ejemplos más fulgurantes de censura de la Red. ¿España como Arabia Saudita y para colmo con la excusa de las directivas europeas? No, esto es demasiado. Y en efecto los usuarios se organizan y buscan oponerse a la aprobación definitiva de estas normas. Después de la aprobación del RIP Act en Inglaterra, de las tristemente famosas "Leggi sull'Editoria" en Italia, la onda larga del control de la Red llega también a España. Las manos de los gobiernos se alargan cada vez más sobre la Red. Toca a todos los usuarios impedir que esto suceda. |
Cierra... no cierra...
compra... no compra Se entrecruzan noticias contrastantes sobre la quiebra y el cierre definitivo de Napster, pero a último momento Bertelsmann decide poner dinero. Hace algunos días habíamos desempolvado la "necrológica de parrilla" dedicada a Napster. Para quien no esté al tanto, la "necrológica de parrilla" es la cumbre del cinismo periodístico: cuando se sabe que un personaje famoso está muy mal, se prepara anticipadamente un artículo con su necrológica, de manera que esté listo cuando el nefasto evento suceda de verdad. La necrológica de Napster la habíamos preparado hace mucho tiempo y la hemos actualizado en varias ocasiones. La primera vez que la escribimos fue hace un año y medio, cuando se difundió la noticia de que Bertelsmann tenía intenciones de comprarlo. Era claro que Napster ya no sería el mismo. Se convertiría en un servicio pago y esto habría desnaturalizado para siempre lo que podría ser definido como uno de los más explosivos fenómenos nacidos en Internet. Nadie en la Red llegó a 60 millones de usuarios en tan poco tiempo, y Napster sigue siendo de todos modos uno de los ejemplos más vistosos del potencial de colaboración y cooperación que Internet es capaz de suscitar. Las casas discográficas han comprendido pronto la peligrosidad del fenómeno y han perseguido legalmente a Napster con una saña digna de mejor causa. Hasta que vencieron de manera aplastante la batalla legal, y en aquella ocasión actualizamos la necrológica de Napster. Si la primera era una especie de muerte comercial de Napster, esta segunda era su muerte legal. Reducido al fantasma de lo que era, seguía igualmente tirando para adelante en espera de que Bertelsmann cumpliera su palabra. Pero en cualquier caso, aun entre sufrimientos e indecisiones, seguía sobreviviendo y nosotros seguíamos teniendo en el cajón la necrológica anticipada. Luego, hace un par de días, la fatídica noticia. Bertelsmann no quiere pagar más y Napster no tiene dinero para continuar. El CEO Hilbers anuncia que está listo para irse, apagando definitivamente las luces sobre lo que fue el máximo punto de reunión de la Red. Sic transit gloria mundi, hemos comentado, sacando del cajón la necrológica de Napster. Y sin embargo no. No pasa siquiera un día y todo cambia diametralmente. Bertelsmann se decide a poner el dinero, el CEO lo piensa mejor y ya no se va y Napster anuncia que no cierra, prometiendo un servicio pago en los próximos meses. Y por tercera vez hemos guardado en el cajón la necrológica. En el fondo somos felices de no haber debido usarla. ¿Pero hasta cuando? Carmen Castillo |
| Nos harán decir lo que
nunca hemos dicho Científicos del MIT han desarrollado una tecnología con la cual se puede crear un video de una persona haciéndole decir cualquier cosa que no ha dicho nunca en la realidad. En una reciente demostración, reportada por el diario Boston Globe, investigadores del prestigioso MIT mostraron lo que puede hacer el sistema que pusieron a punto. Primero filmaron a una mujer que hablaba y después elaboraron el video con el nuevo sistema basado en tecnologías de inteligencia artificial. En menos de media hora este sistema es capaz de entender la expresión facial que corresponde a cada sonido emitido por boca de la persona. En la demostración se calcularon 46 expresiones correspondientes a otros tantos sonidos. En este punto se crea un nuevo video de la persona, poniendo las expresiones faciales oportunas de modo que diga cualquier cosa prefijada. El resultado es un nuevo video, absolutamente realista, en el cual esa persona dice cosas que nunca ha dicho. Además se puede hacer que diga cosas en cualquier otra lengua: en la demostración la mujer cantaba una canción en japonés, idioma que le es absolutamente desconocido. La cosa más preocupante es que el falso video era absolutamente realista y capaz de engañar a cualquier persona normal. En efecto, no es la primera vez que se experimentan cosas de este tipo, pero hasta ahora el resultado era muy ordinario: bastaba una ojeada para entender que era falso. El uso de esta técnica puede llevar a resultados extraordinarios, pero el posible abuso puede llevar a consecuencias muy peligrosas y potencialmente dañinas. Se podría, por ejemplo, analizar un film de Marilyn Monroe y, utilizando sus expresiones faciales, se podría lograr que participe en un nuevo film, y además en cualquier lengua. Un resultado ciertamente divertido. ¿Pero quién nos da garantías contra los posibles abusos de esta técnica? Se podría desacreditar a hombres políticos, disidentes u opositores construyendo videos en los cuales dicen cosas que nunca dijeron. Se podría poner en graves aprietos a una persona publicando en la Web videos en los cuales dice cosas obscenas, de mal gusto, que deterioren su respetabilidad. Se podría llegar a utilizar a personas famosas para hacerles publicitar cualquier producto. En suma, otra verdadera pesadilla que replantea con fuerza el problema del control y de las garantías que deben ser asociados a las nuevas tecnologías. Pero esta técnica en particular puede llevar a una consecuencia muy grave. Si de verdad debiera difundirse a gran escala, podría llevar a una generalizada desconfianza de todos contra todos. Cualquier cosa que se diga o muestre, haría nacer la inmediata sospecha de que sea falsa. Ninguno confiaría más en nadie y nuestra sociedad de la comunicación se convertiría en la sociedad de la imposibilidad de comunicar. "Probablemente deberemos volver a un método que era común en el Medioevo: el testimonio ocular", dice el profesor Jamieson de la Universidad de Pennsylvania, y concluye que "quizás haya algo de saludable en aquel método". Giuseppe Laurenza |
El sueño wireless
de Pierre Lefort |
El mercado
clandestino, pero no demasiado, de los números de
tarjetas de crédito |