n° 56 sábado 17 noviembre 2001 número atrasado
En este número:
El Astuto Mercante lanza la Xbox
El FBI dice que ICQ e IRC son armas terroristas
Te llamo para decirte la Palabra de Dios

Por un puñado de dólares
Encuentro de ICANN entre bostezos y oportunismo
¿El Avaro habita en la Red?
Los top del mes:
Fábula verdadera: el fantástico fenómeno del wireless
Code Red: un caso emblemático
¿Seguridad o privacidad?
Estados Unidos renuncia a un pedazo de libertad
La deuda de Bush
Desarrollo quiere decir libertad, por Giancarlo Livraghi
NEW! Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet
El Astuto Mercante lanza la Xbox
Con un perfecto movimiento publicitario, Bill Gates en persona abre las hostilidades en el sector de las consolas.

El Astuto Mercante ha dado otro de sus golpes decisivos. Hay que reconocerle que, aunque no haga buenos programas, sabe venderlos como ninguno. Bajó de las alturas y se presentó en persona frente a los negocios Toys 'r' Us para el lanzamiento de su novísima Xbox, la consola destinada a desafiar a la PlayStation2 de Sony y al GameCube de Nintendo.
El Astuto Mercante, aprovechando su cara de niño, se disfrazó de niño entre niños, poniéndose a jugar en medio de la calle y permitiendo a cada chico que jugara con la Xbox identificarse con él, el Mito de la era informática.
Steve Ballmer, el CEO de Microsoft, no podía cumplir bien este rol: físicamente demasiado gordo, demasiado activo y demasiado expansivo. Un tipo de persona con la cual no se puede identificar subliminalmente el niño solo, triste e introvertido que pasará horas jugando en casa con la Xbox.
Era necesario él, el Gran Niño de las computadoras, que en sus modales, en su historia y en sus actitudes parece resumir a todos los niños del mundo de la era de la computadora. En él pueden reconocerse, reflejarse y soñarse. Y una vez más será él quien hará vender la Xbox. No la calidad del producto (que incluso es alta), sino la imagen que el Astuto Mercante sabe dar a sus productos.
Nos sacamos el sombrero frente al Astuto Mercante: aunque la batalla será dura, estamos seguros de que la ganará o por lo menos no la perderá. Porque lo que cuenta no es hacer buenos productos, sino saber venderlos: basta dar una ojeada al pasado de la informática para convencerse.
Y si piensan que todo esto es una exageración, prueben a imaginar: ¿lo ven a Jeff Bezos vendiendo los libros de Amazon frente al Corte Inglés en Madrid, en un tradicional mercado mexicano, o en las puertas del shopping Alcorta de Buenos Aires? ¿O a Gianni Agnelli manejando el más reciente modelo de su fábrica Ferrari, en un paseo demostrativo en torno al Coliseo romano? No. No lo harían jamás. Porque no son Bill Gates, el Astuto Mercante.

Giuseppe Laurenza
El FBI dice que ICQ e IRC son armas terroristas
Del Messenger de Microsoft, no dice ni una palabra.

Los expertos en ciberterrorismo del FBI opinan que los grupos terroristas han encontrado "nuevos modelos organizativos enriquecidos por los sistemas de formación en red". Así lo dice textualmente
un documento recientemente desclasificado.
¿Y cuáles son las nuevas herramientas que vuelven a poner en la misma bolsa a Internet y el Diablo terrorista?
Dice textualmente el National Infrastructure Protection Center del FBI que "la coordinación y el consenso" de las operaciones terroristas se realizan "a través de puntos de encuentro tales como Internet relay chat (IRC) o ICQ (I seek-you)".
Curiosamente, no dice una palabra del sistema de mensajería instantánea competidor de ICQ, el Messenger de Microsoft. ¿Quizás porque el gobierno de los Estados Unidos está en plena luna de miel con Microsoft, después del conocido acuerdo extrajudicial?
No hay que ser excesivamente desconfiados. Tratemos de pensar que a los expertos en ciberterrorismo se les olvidó que Microsoft existe. ¿No será quizás un lapsus freudiano? Quizás no citan a Microsoft porque saben bien que ahí están tranquilos, por ejemplo si en sus productos instalan algún lindo backdoor con el nombre "NSAKey".
A partir de esta revelación, ¿qué propone el FBI? ¿Propondrá cerrar Internet? ¿Mandar presos a millones de ciudadanos por "posesión de modem"?
Podría funcionar, sí. Pero pensemos: los terroristas no sólo usan Internet. Viajan, comen, telefonean. ¿Cerrarán todos los restorantes, las calles, los trenes, las rutas, los aeropuertos y los supermercados?
Por fortuna, el FBI considera que los terroristas de estos tiempos son musulmanes. ¡Y los musulmanes tienen prohibido beber alcohol! ¡Esta es una buena noticia! Al menos un buen vaso de vino tendremos... y brindaremos por las agudas mentes que nos cuidan de armas letales como ICQ e IRC.

Carmen Castillo
Te llamo para decirte la Palabra de Dios
Mensajes SMS, llamadas telefónicas e Internet: un grupo católico usa todos los medios tecnológicos para difundir el e-Vangelio.

El fatídico prefijo "e", que indica la naturaleza electrónica de cualquier cosa, lo hemos visto delante de las más desvariadas e improbables palabras, símbolo abusado e inflacionado de nuestra era electrónica (¿o deberíamos decir e-ra e-lectrónica?). Tanto que algún burlón ha pensado en fundar una Asociación para la Conservación y Supervivencia de las otras 24 letras del alfabeto (inglés). Pero la fatídica "e" delante del Evangelio es de verdad una sorpresa. Una sorpresa porque, además de ser una novedad, es una señal de valentía de parte de quien ha tomado esta iniciativa. La valentía de no negar la tecnología, sino de afrontarla en su mismo campo, llevando la fuerza y la dignidad de las propias ideas.
La Red no es diabólica: es, y será, el espejo de la riqueza de ideas que sabremos darle. Mientras haya iniciativas como ésta, los Diablos estarán lejos de la Red. No tanto porque sea una iniciativa católica (lo cual obviamente tiene su peso con los Diablos), sino porque es una iniciativa valiente y transmite ideas con la dignidad que tienen las convicciones profundas.
La iniciativa nace por obra del grupo
"Il Quinto talento", en la parroquia de Santo Stefano a Vimercate, un pueblo cercano a Milán.
El nombre del grupo, de indudable encanto, hace referencia a la parábola de los cuatro talentos, agregando un quinto: la capacidad de comunicar, incluso con las nuevas tecnologías, incluso con Internet, con los SMS (mensajes cortos, muy populares en los celulares GSM usados en Europa), con el teléfono y con todo lo que esté disponible.
Hace algunos meses el grupo puso en marcha
una iniciativa original e interesante: el envío periódico, a los suscritos al servicio, de mensajes SMS con frases del Evangelio. Después del éxito de la primera, ahora pone en marcha una segunda iniciativa: quien se suscriba, recibirá gratuitamente, en su celular o en su teléfono fijo, un mensaje oral basado en el Evangelio de los seis domingos del Avvento Ambrosiano. Esta última iniciativa se llama "Sobre tu palabra tiraré las redes", referiéndose a la respuesta de Pedro al Maestro. Las simples redes de pescador de Pedro, ahora se han convertido en las complicadas y sofisticadas redes electrónicas. Cambian las redes, pero los pescadores que realmente lo deseen pueden seguir pescando. Como entonces y más que entonces.
Por un puñado de dólares
Microsoft ofrece un poco de dinero a los estados que decidirán si suscriben el acuerdo con el DoJ, que mientras tanto se transforma de acusador en defensor.

Después
del acuerdo extrajudicial entre el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DoJ) y Microsoft, quedan ahora pocos obstáculos en el camino de Bill Gates. Nueve de los 18 estados que promovían, junto al DoJ, la acción judicial, ya declararon que aceptarán el acuerdo.
De los otros 9, algunos han dado a entender que, después de un atento examen, quizás podrían aceptarlo.
Bill entendió inmediatamente el eufemismo y, para colaborar con el "atento examen", se ha ocupado inmediatamente de ofrecer un puñado de dólares a quien acepte el acuerdo.
Ha ofrecido, concretamente, pagar todos los gastos del larguísimo proceso, incluyendo los honorarios de los fiscales generales, a los estados que suscriban el acuerdo. Pero los 9 estados restantes tienen solo 10 días para aceptar o rechazar el puñado de dólares.
En virtud de la sabia regla "pocos, malditos, pero pronto", es probable que alguno de los 9 indecisos se una al DoJ, ignorando olímpicamente el libre mercado y la libre competencia. En realidad los gastos judiciales deberían, de todos modos, ser cargados a Microsoft, porque en dos juicios fue reconocido como culpable.
Y el DoJ, no contento con haber perdido hasta las apariencias con un acuerdo que es poco menos que una completa capitulación a favor de los intereses de Microsoft, de acusador se transforma incluso en defensor. De hecho, el jueves pasado ha difundido una defensa oficial del acuerdo, sosteniendo que es una "rápida, cierta y eficiente" protección contra las prácticas anti-competitivas de Microsoft. En las 68 páginas del documento son refutados, uno por uno, todos los argumentos anteriores del mismo DoJ, hechos en la época de la administración Clinton.
Obviamente queda denegado todo posible proceso contra Microsoft, con un indecoroso cambio de ruta que causa perplejidad por su falta de toda decencia.
Ahora el juez Kollar-Kotelly debe decidir de modo definitivo si el acuerdo es satisfactorio para el interés público y si deberán efectuarse procesos contra Microsoft. Pero ya pocos apuestan a que Bill Gates reciba del DoJ poco más que una amistosa cachetadita en la mejilla.

Luciano Sposari
Encuentro de ICANN entre bostezos y oportunismo
La ICANN decide no decidir sobre el gobierno de la Red. Y para justificar cuatro días de meeting dice cuatro consabidas banalidades sobre la debilidad del DNS.

Se ha desarrollado en Marina del Rey (California), del 12 al 15 de noviembre, el periódico meeting de la ICANN, la organización a la cual el gobierno de los Estados Unidos ha confiado la administración global de los dominios de Internet. Como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre, la agenda de trabajo fue cambiada y se decidió que el tema central fuera la seguridad de Internet.
Desde siempre la ICANN está en el centro de mil polémicas, mil desacuerdos y mil acusaciones de falta de democracia, de exceso de atención a los deseos de la oligarquía técnico-empresarial que ha creado la Red y de escasísima atención a los intereses de los normales usuarios.
Tampoco en este caso faltaron las polémicas: ¿la ICANN se da cuenta ahora de que Internet es vulnerable? Todos lo saben desde hace tiempo.
El DNS, el sistema que permite navegar en la Red, tiene una especie de estructura piramidal al revés. Toda la pirámide se apoya sobre un vértice de 13 servers. Si cae una parte de la pirámide, el resto sigue funcionando. Pero si caen simultáneamente los 13 servers DNS sobre los cuales se apoya toda la pirámide, simplemente se detiene casi la totalidad de la Internet. Esto lo saben todos y desde hace muchos años. Y el encuentro de Marina del Rey no ha traído absolutamente nada de nuevo en el tema de la seguridad.
Esto hace sospechar que a muchos el cambio de temario les haya servido como expediente oportunista para posponer el verdadero problema: quién debe gobernar Internet y cuál debe ser el rol de los normales usuarios en el gobierno de la red. Decisiones sustanciales que fueron postergadas para el meeting de Accra (Ghana), que tendrá lugar en marzo de 2002.
Como se sabe, originariamente se había decidido que 9 de los 18 miembros del comité directivo (Board of Directors) debían ser elegidos directamente por los usuarios de la Red. De estos, sólo 5 fueron efectivamente electos. La ICANN hace de todo para evitar que esta disposición sea verdaderamente cumplida. Desde hace unos meses
está proponiendo que se cambie esa disposición. La propuesta es que sólo quien posea un dominio pueda participar en la elección, o algo similar. Internet está obviamente hecha de sitios, pero sobre todo está hecha de usuarios. Son ellos los que dan un sentido y una justificación a los sitios y a Internet.
Esta actitud de ICANN, siempre tendiente a quitar la Red de las manos de los usuarios y entregarla a las manos de los intereses empresariales es muy peligrosa para Internet. Quizás el verdadero problema de la seguridad de Internet hoy es precisamente esta actitud. Y perder 4 días de meeting para gritar 4 banalidades consabidas sobre los hackers y sobre la debilidad del DNS, por un lado hace bostezar y por el otro causa preocupación por el futuro de la Red.
¿El Avaro habita en la Red?
Los usuarios aún no están dispuestos a pagar los servicios en Internet.

Un estudio reciente de
Pew Internet pone sobre el tapete el viejo y ampliamente debatido problema del pago de los servicios en Internet. La conclusión es nuevamente la misma: los usuarios no quieren saber nada con la idea de echar mano a la billetera.
De los aproximadamente 19 millones de usuarios a los que se requirió pagar por servicios que antes eran gratuitos, sólo el 12% ha aceptado hacerlo. La mitad ha buscado, y encontrado, una alternativa gratuita. Y el resto simplemente ha renunciado sin muchos problemas a ese servicio.
No obstante esta extrema resistencia de los usuarios, se multiplican los sitios que introducen una forma de pago parcial o total. Según un estudio de
Jupiter Media Matrix, pese a que el 69% de los usuarios entrevistados declara que no tiene ninguna intención de pagar, el 78% de los editores de sitios consultados ha declarado que tienen intenciones de introducir formas de pago parcial o total antes del año 2003.
Son dos datos que muestran una preocupante distancia entre esperanzas de quien ofrece y voluntad de quien compra.
Existe aún en los usuarios la convicción profunda de que el abono al proveedor y el costo de la conexión telefónica es todo lo que deben pagar. El resto, o es gratis o simplemente renuncian a ello. Y sin embargo nadie piensa, ni por un momento, que el hecho de pagar la factura de la electricidad dé el derecho de tener gratis todos los servicios que funcionan con la electricidad. En Internet, en cambio, hay realmente una convicción de este tipo que, en apariencia, parece la más difundida entre los usuarios.
En apariencia, porque en vez de maldecir la tacañería de los usuarios habría que considerar bien qué cosa se les ofrece.
Si renuncian tan fácilmente, significa que la oferta era muy poco atractiva. Esta simple verdad parece dificilísima de entender. Pero los usuarios la tienen muy clara. En el estudio de Pew Internet la mitad de los entrevistados ha considerado positivo el hecho de que muchas puntocom hayan cerrado, porque ofrecían demasiado poco.
Antes de plantearse el problema de cómo hacer pagar los servicios en Internet, quizás hay que plantearse el problema de qué ofrecer en Internet. Muy frecuentemente la oferta en la Red es concebida como un apéndice en bits de lo que se ofrece en el "mundo real", olvidando que la Red tiene su especificidad, la cual debería ser identificada y tenida en cuenta.
En segundo lugar, la relativa simplicidad de poner en marcha una oferta de servicios en la Red, a menudo crea la ilusión de que basta un sitio para crear un servicio apetecible. Muchos deberían plantearse una pregunta: "pero si me pusiera en la esquina de la calle a ofrecer lo que ofrezco en el sitio, ¿lograría venderlo?" La respuesta sería sorprendente para muchos.
Todavía estamos lejos de un justo equilibrio entre demanda y oferta de servicios en la Red. Queda aún mucho camino por recorrer y muchas cosas que aclarar. Pensar que se pueda, de un día al otro, decidir hacer pagar lo que hasta ayer era gratis, podría revelarse como otro peligroso fiasco, similar al de las puntocom de hace un par de años. Los usuarios estarán de acuerdo con pagar, pero sólo cuando tengan algo por lo cual valga la pena pagar.
PuntoNet cumple un año

PuntoNet cumple un año: el 7 de octubre de 2000 salía el primer número y desde entonces han aparecido puntualmente, cada sábado, hasta llegar a los 56 números. Actualmente registramos de 50.000 a 60.000 páginas visitadas al mes, y esto atestigua el éxito creciente y enorgullecedor de nuestra iniciativa.

Hemos comenzado en un momento que por cierto no era bueno para Internet: el ruido de la new economy que estaba cayéndose era fuerte, y terminaba la ilusión de un crecimiento sin fin de la economía. De un exceso al otro, algunos ya comenzaban a sentenciar el fin de Internet sólo porque era el fin de las puntocom. Nosotros sabíamos que no era así: Internet no se acabaría. Y precisamente para dar cuerpo a esta confianza pusimos en marcha PuntoNet. Los hechos nos dieron la razón: Internet está aquí, nosotros estamos aquí y nuestros lectores están aquí.

Pero sabíamos que la experiencia negativa de la new economy, el fin de los tiempos pioneros de la Red, los muchos nuevos usuarios que llegaban a Internet, la invasión del comercio electrónico, la política de la ICANN, eran factores que hacían absolutamente necesario un modo nuevo y más profundo de mirar a Internet. Por esto hemos dado a nuestro periódico un corte crítico y hemos tratado siempre de ser una oportunidad de reflexión para nuestros lectores. No tenemos soluciones: proponemos solamente elementos de reflexión y discusión más allá de las inmediatas apariencias.

Cuando se arriba a un año, es oportuno hacer una revisión del trabajo hecho. Y en efecto, hemos mirado hacia atrás, hacia lo que habíamos escrito en los meses pasados, y nos hemos preguntado si, a la luz de los hechos posteriores, habíamos observado bien y si habíamos logrado individualizar los puntos críticos de la evolución de Internet. Reconsiderando el trabajo desarrollado, debemos decir que estamos plenamente satisfechos: hemos logrado siempre hacer un llamado de atención sobre los problemas centrales y decisivos de la Red, los que determinan sus cambios más profundos y significativos.

El destino ha querido que este aniversario suceda en un momento aún más crítico para Internet, respecto al de hace un año. Entonces era la caída de la new economy lo que amenazaba a Internet. Hoy son hechos mucho más graves los que amenazan directamente su naturaleza más profunda: en el clima posterior a los atentados en los Estados Unidos, se está produciendo un ataque al alma misma de la Red, a su alma libertaria, de libre expresión y de libre ejercicio de los derechos civiles.

En nombre de la seguridad, se quiere encerrar a la Red en la jaula de una asfixiante vigilancia electrónica. Obviamente entendemos que el trauma de los atentados es fuerte. Pero esto puede sofocar a Internet o, por lo menos, puede sofocar su más significativo aspecto de libre colectividad. Esta pérdida sería un daño grave y de Internet no quedaría sino una grande, reluciente vitrina sin alma, sin significado y muy aburrida.

Nosotros continuaremos nuestro proyecto, reflexionaremos y trataremos de hacer reflexionar también sobre este nuevo peligro, con la certeza de que aún hay amplios márgenes para salvaguardar la humanidad de la Red.

Giuseppe Laurenza