| sábado 17 febrero 2000 _____________________________________ última actualización: 19 febrero |
| En este número:
Presentaron el nuevo Windows XP.¡Pero hágame el
favor! (Acto II). ¿Nosotros
"niñitos de los scripts"? ¡Ahora te hackeamos
de nuevo! ESPECIAL: el caso Napster. Napster: la historia. El futuro del file sharing ¿De verdad ganaron las discográficas? El futuro de Napster Nuevo tutorial de PuntoNet: Las instrucciones detalladas para navegar en la internet desconocida. |
| Presentaron el nuevo Windows XP Decididamente orientado a las prestaciones multimediales, el nuevo sistema operativo saldrá a mediados de año Como siempre, de un tiempo a esta parte, el lanzamiento de un nuevo Windows ocurre con gran despliegue de publicidad. Y como siempre, de un tiempo a esta parte, el útimo en nacer es mejor que el precedente, es estable, seguro, eficiente y rico en novedades. Esto al menos prometen siempre los presentadores de Microsoft, pero las cosas que prometen a menudo no son mantenidas a la luz de los hechos. Ahora es el turno del nuevo Windows XP, presentado en Seattle el 14 de febrero pasado con las habituales coreografías Microsoft, a las cuales ya estamos habituados desde el lanzamiento de win95. Y también las palabras y los adjetivos son más o menos siempre los mismos. También para este Windows XP se habla de "revolución", de un evento decisivo, etc., pero en realidad el producto del cual se habla no está todavía listo. Lo estará, quizás, a mediados de año. Por lo tanto, de detalles técnicos se ha hablado poco, visto que el producto está todavía en desarrollo, especialmente la interfaz gráfica. No parece que las ideas estén aún bien claras en la casa Microsoft. La única (pequeña) revolución de la que estamos seguros es el nombre: se abandona la denominación relativa al año de lanzamiento y se asume el nombre XP, que alude a "Experience". Por lo que se sabe, está basado en Windows 2000, pero con mejoras que deberían garantizar mayor estabilidad y seguridad. Las versiones "client" serán dos: una "Profesional", destinada a sustituir a Win2000 Profesional para usos corporativos, y la otra, "Home", destinada a sustituir a Win Me en los usos domésticos. Nada se sabe, en cambio, de las ediciones "server", sobre las cuales no hay aún noticias seguras. Al menos por lo que se ha visto, esta nueva versión de Windows se orienta cada vez más a las aplicaciones multimediales. Imágenes, sonidos, videos y conexión a internet asumen un rol más central y tienden a hacer de la computadora el centro de un sistema integrado de dispositivos digitales: teléfonos celulares, palmtops, videocámaras, etc. Y para desempeñar mejor este rol debería volverse más fácil el uso. A este propósito debería responder el nuevo concepto sobre el cual se basa la interfaz gráfica. No más "objetos" (discos, cd-rom, archivos, directorios) como hasta ahora, sino "acciones" (conectarse a internet, copiar un archivo, escuchar música, ver una imagen, etc.) que deberían hacer que el uso sea inmediato e intuitivo. Todo esto, en las intenciones: los hechos los veremos después, y sobre todo veremos si este nuevo Windows nos ofrece realmente algo de nuevo y sustancioso como para justificar otra adquisición. |
| actualizaciones diarias |
| 18 febrero | ¡Pero hágame el favor! (Acto II). ¿Pero qué le sucede a Microsoft?
En los últimos tiempos parece que el deporte de moda de
sus funcionarios sea abandonarse en hilarantes
declaraciones sobre Linux en particular y sobre el Open
Source en general. Después de Doug Miller, ahora es el turno de un tal Jim Allchin, jefe de la división sistemas operativos (por lo tanto no es un empleado menor). Ha dicho que el Open Source "sofoca" la innovación y amenaza los derechos de la propiedad intelectual, llegando a invocar medidas legislativas. Luego, en un delirio de patriotismo, dice: "Yo soy americano y creo en el modelo americano. Me preocupo si el gobierno fomenta el Open Source y creo que no hemos hecho suficiente obra de educación con los políticos para hacer entender la amenaza..." Y no contento aún con habernos hecho reír suficientemente, concluye: "¡Podemos hacer un producto mejor que Linux!". Bien, deseamos creerlo, pero no entendemos una cosa: si pueden hacer un producto mejor que Linux, ¿por qué siguen haciendo Windows? |
| 19 febrero | ¿Nosotros "niñitos de los
scripts"? ¡Ahora te hackeamos de nuevo! El grupo de hackers "sm0ked
crew" se ofendieron verdaderamente cuando,
en un artículo, Intel los había llamado "script
kiddies". Sin embargo pocas horas antes habían
logrado vulnerar precisamente el sitio del Goliath de los
micropocesadores. Y entonces los "chiquilines de los scripts" decidieron ridiculizar a Intel penetrando en su sitio por segunda vez en un par de días, para demostrar que no eran en lo más mínimo tan niñitos como se decía. Y la segunda vez dejaron en el servidor de Intel un mensaje muy burlón. Dicen: "Sm0ked crew regresó y mejor que nunca. Intel, tú nos has llamado chiquilines de los scripts en www.evnunet.com/News/1117695. Bien, esos chiquilines se acaban de apoderar de ti otra vez. Te aconsejamos ser un poco más gentil con los hackers. Intel: 0 - Sm0ked Crew: 2". Y pelota al centro, agregamos nosotros. Este grupo de hackers no es nuevo en empresas de este tipo y generalmente se divierten hackeando los sitios sobre los cuales corre IIS, el servidor de Microsoft, que notoriamente tiene muchísimos problemas de seguridad. Además del sitio de Intel, en días pasados han hackeado el sitio de Compaq y el del New York Times, siempre aprovechando el servidor Microsoft y siempre dejando mensajes burlones. Una lista completa de sus gestas se puede encontrar aquí. |
| especial: el caso Napster |
| Napster: la historia La historia de la idea simple y brillante de un estudiante, transformada en uno de los eventos claves de internet La aventura de Napster comienza en enero del 99, cuando Shawn Fanning, por entonces estudiante, escribe su programa partiendo de una idea tan simple como brillante: permitir que los usuarios de todo el mundo puedan compartir los archivos musicales mp3. En la práctica es como acceder a una inmensa colección de música, con una calidad que no tiene casi nada que envidiar a los cd originales. La difusión es explosiva: ningún programa en la historia de la informática ha tenido un crecimiento tan rápido. Lo que parecía un pequeño juego de chicos comienza a preocupar mucho. Primero que a nadie, a todas las casas discográficas y sobre todo a las grandes multinacionales organizadas en la RIAA, su poderosa asociación corporativa. El motivo es que los usuarios de Napster no pagan los derechos de autor. También los artistas se precipitan contra Napster: primero entre todos y de manera particularmente aguerrida, el grupo de rock Metallica. Pero mientras tanto Napster crece muchísimo: cada mes un nuevo récord de usuarios, que ya se cuentan por millones y comienzan a sentirse una comunidad, paladines del intercambio libre de información contra los insaciables apetitos de las multinacionales de la música. Y en torno al caso se desencadena un gran debate que involucra el sentido mismo del copyright. El caso asume pronto un valor emblemático: tolerar a Napster significa de hecho abolir el derecho de autor. Una cosa imposible para las discográficas. Y en efecto inician un procedimiento legal pidiendo el cierre del sitio por violación de las leyes sobre el copyright. En realidad los dirigentes de Napster siempre han buscado un acuerdo con las casas discográficas y quizás eran los primeros en no sentirse cómodos en la involuntaria posición de emblema de la libertad de la red, aunque al inicio hayan cabalgado abundantemente el peligroso tigre libertario. A julio del año pasado concluye el proceso de primera instancia con la condena de Napster: un escalofrío de rabia y miedo recorre a los millones de usuarios de la red porque el cierre parece inminente. Pero el sitio no se cierra, en espera de la apelación, y los millones de usuarios dan un suspiro de alivio. Pero el peligro superado convence a los dirigentes de Napster de buscar vías alternativas. Ya a inicios de octubre comienzan a circular voces sobre una posible venta de Napster y a fines de octubre llega el anuncio: Napster se alía con Bertelsmann, el coloso alemán propietario de BMG, uno de los ex enemigos que junto a las otras discográficas de la RIAA había iniciado el proceso. Y se anuncia que Napster será transformado en un sitio legal y pago, sin precisar cómo y cuándo sucederá. En la red explota el caos: muchos hablan de traición, se vocifera que Napster fue simplemente vendido a Bertelsmann y todos entienden que la experiencia Napster tiene los días contados. Sin embargo se llega hasta fines de enero. Quizás para acumular indulgencias para la ya cercana apelación, Bertlesmann fija para el próximo junio o julio la fecha de la conversión definitiva de Napster en sitio legal y pago. Pero no sirve de mucho. El lunes 12 de febrero la Corte de Apelaciones confirma la condena de Napster, estableciendo de manera inequívoca su responsabilidad en caso de que circule sobre sus servidores material protegido por copyright. Por lo tanto será su tarea impedirlo. Pero impedirlo, aun si fuera técnicamente posible, equivale a cerrar el sitio. De todo modos tampoco esta vez se cierra: los jueces reenvían el proceso a la primera instancia para aclarar el detalle de las disposiciones. Unos días más de oxígeno para Napster. Pero esta vez el futuro es mucho más incierto. |
El futuro del file sharing Muera o no muera Napster, el file sharing ya está preparando su futuro. En la red, una lista de 190 programas para compartir los mp3 Dice Faisal Reza, un estudiante del Massachusetts Institute of Technology: "Los que quieren música estarán siempre un paso adelante de los que quieren frenarlos." Es como decir: muerto un Napster, se harán otros cientos. Y no parece verdaderamente terminado el intercambio de los archivos protegidos o no protegidos por coryright, legal o no. En estos últimos tiempos los programas de intercambio se multiplican, expandiendo por la red la mancha de aceite. Y encima teniendo a las espaldas toda la experiencia de la batalla perdida por Napster y decididos a no repetir los errores. El sistema Napster se apoyaba sobre servidores centralizados, lo cual lleva a dos grandes problemas: todo el material que circula está sobre servidores y por lo tanto Napster puede ser considerado responsable de todo lo que está ahí. Segundo problema: en un sistema tan centralizado, basta imponer el cierre de los servidores para bloquear todo el sistema. Los nuevos sistemas no cometerán el mismo error: adoptan el método P2P, peer-to-peer, que permite a dos usuarios conectarse sin la intermediación de un servidor. En consecuencia no hay servidores centrales que se puedan cerrar, no hay una entidad central que se pueda perseguir legalmente. A propósito de esto, dice Ian Clarke, coordinador del proyecto Freenet: "La RIAA podría incluso perseguirme, pero no lograría nada. Aun si me apuntaran con una pistola en la cabeza yo no podría cerrar Freenet. Perseguirme por Freenet tendría tanto sentido como perseguir a los creadores de Internet." El "intercambio", el "compartir" está escrito profundamente en el genoma de internet y, a menos que sufra un improbable trastorno, es inevitable. En suma, cuanto más difícil resulte usar Napster, tanto más se difundirán los programas P2P. Basta alguna cifra referida a Gnutella para intuir el fenómeno. En un solo día, el 12 de febrero, cuando se difundían las dramáticas noticias de Napster, Gnutella tuvo un incremento del 17%. En el último mes ha tenido un crecimiento diario constante del 7%. Y no está sólo Gnutella. Basta circular un poco por la red en estos días para encontrar listas de programas que hacen más o menos lo que hacía Napster. Si se prueba a dar una mirada a este link, se encontrarán enlistados unos 190 programas de intercambio de archivos mp3. Y hay quien aconseja uno y quien aconseja el otro. Probablemente el inmenso campo de usuarios concentrado en Napster se dividirá y se dispersará en la red en decenas, quizás cientos de comunidades más pequeñas alrededor de este o aquel programa, difícilmente controlables y difícilmente perseguibles. Y las compañías discográficas habrán demostrado toda su inmensa estupidez: tenían allí a su disposición un reservorio de usuarios mayor de lo que la más optimista previsión habría podido imaginar. Y en vez de cuidarlo y mimarlo, lo han disuelto estúpidamente. Y quizás para siempre. |
| ¿De verdad ganaron las
discográficas? El caso Napster se resolvió en la más grande campaña publicitaria que se pudiera imaginar para el file sharing. Y las discográficas han hecho de todo para dispersar la más grande concentración de la historia de clientes potenciales Ciertamente la sentencia de la Corte Federal de Apelaciones contra Napster tiene un significado y un mensaje muy claro: el principio del derecho de autor, así como se lo conoce desde siempre, no se toca. Los jueces no han querido, o no han podido, darle una interpretación que tuviera en cuenta la realidad de internet. Y no era tampoco su tarea: otras instituciones tienen la tarea de darse cuenta de que internet existe y de que el principio del copyright debe adecuarse a la nueva realidad. Ciertamente ha vencido el principio. Pero paradójicamente no es, en absoluto, seguro que haya vencido quien ha sido rígido defensor de aquel principio. Cierto que las proclamas de la RIAA, la asociación de las 5 grandes multinacioales de la música, y de algunos artistas, suenan como una victoria. Dice Hilary Rosen, presidente de la RIAA: "Es hora de que Napster termine con esto y construya sus negocios a la vieja manera". Agregan los Metallica, el grupo de rock que fue el primero en perseguir a Napster: "Nos deleita que la Corte haya sostenido el derecho de todos los artistas a proteger y controlar sus esfuerzos creativos." Victoria por lo tanto, pero una victoria de principio, que corre el riesgo de transformarse en una sonora derrota. Ante todo la inmensa publicidad dada al caso Napster. Por días ha ocupado las primeras páginas de los medios en todo el mundo. Consecuencia: si antes "sólo" 60 millones sabían que en internet se consigue música gratis, ahora lo saben todos y absolutamente todos. Y todos se acordarán de internet antes de ir a comprar un carísimo CD. Y saben también todo sobre Gnutella, sobre el P2P y sobre el centenar de alternativas posibles a Napster. Y las discográficas descubrirán pronto que los servidores de Napster fueron mientras tanto sustituidos, por ejemplo, por los de OpenNap, que permite a cada computadora, en cualquier lugar, ser un servidor. Y en ese punto ¿a quién perseguirán? ¿A todos los usuarios de internet? Gracias a la publicidad en torno al al caso Napster, todos sus usuarios se están dando cuenta de que en en realidad no tienen ninguna necesidad de Napster. Y las discográficas se encontrarán con que han cerrado una caja vacía. Se darán cuenta de que haber promovido las acciones legales contra Napster habrá sido la más eficiente y vasta publicidad para el file sharing en internet, es decir precisamente una campaña a favor de lo que se deseaba impedir. Después de haber cerrado Napster, con los nuevos programas que no prevén un servidor central, las compañías discográficas no podrán sino perseguir a sus propios clientes. ¿Y cuánto podrán vivir persiguiendo a quienes las hacen vivir? Dice Eben Moglen, profesor de derecho en la Columbia Law School: "Han tratado de asesinar a Napster, pero en realidad se dieron ellas mismos un golpe en la cabeza... este es un clásico caso de cómo una victoria legal se transforma en una derrota en el mundo". Y no sólo. Tenían la fortuna de tener a disposición un solo sitio web con 60 millones de usuarios: un mercado potencial inmenso y de valor inestimable. Y en vez de aprovecharlo, obcecadamente se han negado a tomar nota y han hecho de todo para disolverlo y dispersarlo. Dice Mark Cuban, fundador de Broadcast.com: "probablemente esto pasará a la historia como el más estúpido negocio que se haya hecho: haber cerrado la puerta en la cara a la más grande comunidad de potenciales compradores de música en la historia de mundo. ¡Han pavimentado el paraíso para hacer ahí una playa de estacionamiento!". Y en efecto han preferido gastar miles de millones en sus propios e inútiles sitios web cuando tenían al alcance de la mano mucho más de lo que trataban de realizar. Una verdadera demostración de increíble estupidez y miopía de la cual pronto se darán cuenta. Sin contar la pérdida de imagen: ya tenían fama de ser rapaces; ahora son destinatarias privilegiadas de los insultos en miles de foros de la red de parte de sus mismos potenciales clientes. Un excelente caso de "cómo cautivar clientes"... ¡no hay nada que decir! Ciertamente han cometido un gran error confiando sólo en su poder monopólico. La red se lo está haciendo resquebrajar bajo los pies. Y ahora se arriesgan a caer en la fosa que ellas mismas han contribuido a cavar. |
El futuro de Napster El incierto futuro legal y comercial de Napster, oprimido entre las decisiones de los jueces, la agresividad de la RIAA y el acuerdo con Bertelsmann Puede parecer paradójico, pero en toda esta historia, lo que quizás tenga menos importancia es precisamente el futuro de Napster. Ceiertamente en la red y en cientos de foros, sobre este tema circulan incitaciones a la revuelta, a no comprar más CD originales, a hacer manifestaciones contra la RIAA, a manifestar la solidaridad con Napster. Circulan sugerencias fantasiosas: trasladar el servidor fuera de los Estados Unidos y por lo tanto a reparo de sus leyes. Quizás en Canadá, Australia o Francia. Pero parece más una reacción emotiva que una verdadera convicción. Casi todos están ya andando por las cien vías alternativas del intercambio de archivos. Y no desde ahora. En realidad la experiencia Napster, así como la hemos conocido hasta ahora, terminó mucho antes: cuando fue vendido a Bertelsmann, que lo transformará en un servicio pago. El futuro de Napster quizás ahora tiene más importancia para el cronista que para los usuarios. Ellos ya tienen los próximos caminos a seguir mientras el cronista se detiene a considerar el futuro de Napster. En los dos aspectos: legal y comercial. La Corte de Apelaciones sustancialmente ha aceptado todas las hipótesis de la RIAA: aun si la estructura no es a priori ilegal, Napster deberá impedir que se intercambien archivos protegidos por copyright. La cosa es muy difícil, si no imposible, de realizar: su aplicación equivale a cerrar el sistema. La Corte por el momento no ha decretado el cierre del sitio, pero ha reenviado el procedimiento al juez de primera instancia, que deberá impedir el intercambio de archivos protegidos por copyright. Por lo tanto aún no está del todo claro cuál será el futuro legal próximo. Incluso porque Napster podría pedir que la Corte de Apelaciones juzgue el caso con el total de sus miembros, y no con sólo tres jueces. Y después siempre resta la apelación a la Corte Suprema. En suma, el camino legal aún es largo e incierto. Igualmente incierto es el comercial. Bertelsmann sigue diciendo que sostendrá a Napster, pero sin aclarar en qué términos. La única cosa cierta es que se convertirá en un sitio pago, tratando de superar de este modo el problema del derecho de autor. Pero no es claro cómo. Otras experiencias similares fallaron sustancialmente. Mp3.com había aceptado pagar ingentes sumas a las casas discográficas y había transformado su sitio en un servicio pago. Pero jamás ha querido decir cuántos han aceptado suscribir el abonamiento. Y si no lo dice, no deben ser muchos. Emusic.com había probado un camino similar, pero con escasos resultados, tanto que recientemente ha debido despedir al 36% de sus empleados. No hay, por lo tanto, buenas perspectivas para Napster. Podría jugar la carta de promover artistas nuevos y desconocidos, pero también aquí hay un pésimo ejemplo del pasado: Riffage.com lo había intentado, pero después de un año de vida fue comprada por Emusic, que se apresuró a cerrar las puertas a los nuevos artistas. En realidad el problema verdadero de Napster es escontrar un motivo para existir, que no sea el intercambio gratuito de mp3. La aventura de los abonamientos no parece tener óptimas perspectivas y podría llevar a un drástico redimensionamiento, al punto de poner en riesgo su propia razón de ser. Y no parece tampoco una bella perspectiva convertise sólo en la vitrina de BMG. Quizás la vía más factible es la de un acuerdo con la RIAA, como ha dejado ver claramente Hank Barry, presidente de Napster, en la conferencia de prensa realizada inmediatamente después de la sentencia de los jueces. Es probable que las empresas discográficas, satisfechas por la sentencia de los jueces sobre el principio del derecho de autor, acepten ahora aquel compromiso que en el pasado siempre han rechazado. |