sábado 11 agosto 2001 número atrasado
En este número: La PC tiene 20 años. Los jóvenes, el celular y el agua caliente. Nada de sexo (virtual): somos italianos. Caza de brujas. Pig Brother.
NEW! Está online la segunda parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet
La PC tiene 20 años
Pero demuestra 100 por los excesos e irregularidades de su vida.

El 12 de agosto de 1981 IBM presentaba su primera PC. Comenzaba desde ese momento una profunda revolución cuyos efectos aún estamos viviendo. Las características de aquella primera máquina provocan casi ternura: construida en torno a un microprocesador Intel 8088 de 4,77 MHz, tenía una RAM de sólo 16 Kb, expandible a 256 KB, y una disquetera. La pantalla era un pequeño monocromático de color ámbar.
En realidad la aventura de la computadora personal había comenzado algunos años antes, sobre todo con Apple. Al principio la IBM, desde lo alto de su posición de "Big Blue", había mirado con suficiencia a esos jóvenes un poco locos que en los sótanos de sus casas ensamblaban pedazos y armaban las primeras computadoras personales.
IBM, protagonista indiscutible de la informática de entonces, pensaba aún que solo sus grandes computadoras podían tener un sentido y una utilidad. Después las ventas de esas extrañas pequeñas computadoras armadas a la buena de Dios comienzan a crecer vistosamente. IBM comprende que se está abriendo un mercado inmenso y, a toda prisa, literalmente encierra en un laboratorio a doce ingenieros con la orden expresa de crear un objeto que estuviera a la altura del nombre IBM.
Los "doce del patíbulo", bajo la guía de William Lowe, crean la primera PC, probablemente sin siquiera darse cuenta de la importancia que tendría ese objeto. Para esa máquina hacía falta un sistema operativo que IBM no tenía. Es elegido, como todos saben, el sistema operativo MS-DOS de la Microsoft de Bill Gates y Paul Allen. Muchas son las leyendas que florecieron en torno a esta elección. Pero algo es cierto: la gran IBM se dirigió a los veinteañeros que algún tiempo atrás había despreciado altivamente.
Nacía en aquel lejano 1981 la santa triple alianza entre IBM, Intel y Microsoft que llevaría a la difusión de las computadoras. En realidad aquella santa alianza no duró mucho. Después de haber alcanzado el éxito, Microsoft la abandonó para emprender sola el camino de Windows.
En estos años hubo infinitas discusiones sobre el motivo por el cual se impuso comercialmente este modelo de computadora, que probablemente no era siquiera el mejor posible. Una de las razones es ciertamente su arquitectura expandible y el hecho de estar protegida sólo parcialmente por copyright. Estos dos hechos permitieron el nacimiento del inmenso mercado de los clones a bajo precio que literalmente invadieron el mercado en una carrera vertiginosa que parecía imparable y condujeron a la informatización masiva.
Es curioso que precisamente en este vigésimo cumpleaños de la PC, por primera vez, las ventas de computadoras hayan caído respecto al año precedente. La historia a veces es bizarra y traviesa: tenemos la sospecha de que los fabricantes de computadoras, mientras en público brindan festejando el ventenio, quizás dentro de sus oficinas lloren lágrimas amargas sobre los números terriblemente negativos de las ventas.
Ahora hace falta otro milagro o quizás simplemente otra idea verdaderamente brillante, o el ventenio feliz difícilmente se repetirá.

Giuseppe Laurenza
Los jóvenes, el celular y el agua caliente
Un estudio "descubre" que los jóvenes usan mucho el celular: ¿y entonces?

Cada tanto algún investigador, probablemente para justificar el sueldo que percibe, hace una importante investigación y "descubre" lo que está a la vista de todos. El agua caliente de turno,
descubierta después de meses de trabajo científico, es que los jóvenes usan mucho el celular. ¿Y hacía falta una investigación? Basta mirar alrededor para darse cuenta de que entre los jóvenes y el celular se ha establecido una cierta forma de simbiosis.
La investigación en cuestión es de la Universidad de Melbourne y concierne a los jóvenes australianos de 16 a 22 años. La conclusión es que los jóvenes consideran imprescindible el uso del celular, con el cual organizan "todo el contenido social fragmentado de su vida". A la par de las llaves y de la billetera, el celular se convirtió en uno de los objetos necesarios que hay que tener siempre con uno.
El tono de la investigación es un poco alarmado y casi insinúa una suerte de "dependencia" de los jóvenes con respecto al amado celular. Y como a menudo sucede en las investigaciones hechas por adultos, los jóvenes son subrepticiamente considerados un poco tontos: en efecto, el estudio dice que estos benditos jóvenes ni siquiera se dan cuenta con exactitud de todo esto.
¿Pero por qué asombrarse? Cuando un objeto pasa a formar parte estable del uso cotidiano es perfectamente normal que nadie se dé cuenta de esto. ¿Quién se "da cuenta" de que usamos cada día zapatos, por ejemplo? ¿Y la ropa interior? ¿Y los anteojos? ¿Y las llaves?
No se entiende por qué el uso cotidiano del celular debería ser más preocupante y digno de estudio que el uso cotidiano de los zapatos. También los zapatos son imprescindibles para organizar "todo el contenido social fragmentado de la vida": prueben a ir descalzos a buscar a un amigo o a la novia o a la tía, quizás un día de verano con el asfalto hirviente.
Si en épocas prehistóricas hubiera existido alguna universidad, ciertamente habría hecho una investigación sobre la explosiva moda de los jóvenes de Neanderthal de cubrirse con pieles de animales que, por supuesto, eran consideradas necesarias para "organizar el contenido social fragmentado de su (salvaje) vida".
Pero algunos investigadores siguen descubriendo la misma evidentísima verdad: el hombre cambia, y con él cambia su cultura. Lo que ayer no existía hoy es parte integrante del mundo cotidiano. Así fue para la vestimenta, los zapatos, las llaves, y hoy lo es para el celular. Nada nuevo y, sobre todo, nada particularmente preocupante: es la natural evolución de la cultura humana.
Nada de sexo (virtual): somos italianos
En Europa los más asiduos consumidores de sexo online son los alemanes, seguidos por los noruegos, suecos, españoles, daneses, ingleses y franceses. ¿Y los italianos? En los últimos puestos.

Internet nunca termina de sorprendernos. Ahora descubrimos que los más asiduos visitantes de sitios para adultos no están sobre las cálidas orillas del Mediterráneo, como lo desearían el anecdotario y los lugares comunes, sino en los fríos países nórdicos. ¡Quién hubiera dicho que los alemanes son los europeos más aficionados al sexo online! Lo que no han podido siglos de historia, lo ha logrado en algunos años Internet: hacer comprender a los inoxidables teutónicos que, al fin y al cabo, es mejor hacer el amor que hacer la guerra.
Al menos esto sostiene una investigación efectuada por
NetValue sobre el comportamiento de los europeos. Aun con las debidas cautelas hacia este tipo de investigaciones, los resultados son sorprendentes.
Los sitios para adultos están viviendo una edad de oro en Europa y los alemanes son los más asiduos visitantes: en promedio cada usuario teutónico pasa 59,2 minutos al mes en un sitio para adultos. Siguen los noruegos (55,4 minutos), los suecos (53,6), los españoles (52), los daneses (49,8), los ingleses (45,6), los franceses (40,4) y últimos los italianos, con sólo 36,5 minutos al mes.
La sección italiana de la Redacción de PuntoNet, en un ímpetu de amor patrio y legítimo orgullo nacionalista, explica el último puesto ocupado por los italianos con el hecho de que el sexo lo practican realmente y por lo tanto tienen menos tiempo para el virtual. Nuestros redactores italianos manifiestan la esperanza de que sea realmente así, de lo contrario -dicen- asistirían preocupados a la modificación de un famoso proverbio inglés por un inesperado: ¡nada de sexo, somos italianos!
Caza de brujas
Un sitio ha corrido el riesgo de ser inmediatamente cerrado porque un programa automático lo consideraba afectado por Code Red.

Después de la histeria, la caza de brujas. Ya hemos
hablado largamente de la histeria colectiva y de la inversión de responsabilidades que han rodeado la increíble telenovela desarrollada en torno al worm Code Red. Ahora arribamos, para colmo, a una verdadera caza de brujas. Sin hogueras, por fortuna, porque ya no estamos en el medioevo. Pero las modalidades son medievales.
Incidents.org es un sitio mantenido por el Instituto SANS y se ocupa de seguridad informática. Un sitio serio como tantos, guiado por profesionales, que hace su honesto trabajo, como muchos en Internet.
Pero la Santa Inquisición está al acecho. Con tantas brujas dando vuelta, es mejor vigilar. Naturalmente en la era digital las brujas no hacen encantamientos y mal de ojo. Se han adecuado: ahora hacen worms diabólicos. Por eso los exorcistas se desatan en la Red a la caza de diablos en versión digital. Y también ellos se adecúan a los tiempos: ahora se llaman ARIS (Attack Registry and Intelligence Service), un servicio automatizado para la búsqueda de intrusiones puesto en marcha por
Security Focus.
Sobre la inutilidad de estos servicios es inútil discutir: Code Red hizo en Internet todo lo que quiso y esta es la prueba. Si ARIS no logra encontrar ataques verdaderos, en compensación ¡encuentra muy bien ataques falsos! El viernes pasado mandó un aviso directamente a AT&T Business, el proveedor de Incident.org, afirmando que el sitio de esta última era usado para lanzar ataques DoS (Denial of Service) y avisó que el proveedor sería considerado responsable. AT&T estaba procediendo de inmediato a cerrar el sitio Incident.org, cuando se descubrió que éste usa Linux y por lo tanto es imposible que sea golpeado por Code Red. Un "pequeño" error del exorcista, pero que podía costar muy caro al inocente Incident.org.
Este es un caso emblemático de la obsesión que cunde a causa de Code Red: los administradores de sistema ven worms por todas partes, se reúnen en grupos para dar caza a los servers infectados, sueltan programas automáticos de búsqueda, lanzan denuncias anónimas: un verdadero clima de caza de brujas. Se ponen nerviosos y hacen de todo, excepto la cosa más simple y más justa: poner un verdadero sistema operativo, como sabiamente ha hecho Incident.org.
Pig Brother
En un sitio inglés, el reality show de cinco pequeños cerditos.

Es indiscutible el furor que están causando los reality shows, con la necesidad indisimulable de mostrar la vida, las 24 horas del día, no sólo de un grupo de personas sino también de animales (vale recordar
nuestro artículo sobre los panda) y quién sabe si el día de mañana no estaremos todo el día ante una pantalla observando apasionadamente las aventuras de un bonsai, o de un agua viva en el mar. Siguiendo con esta línea, a partir de septiembre se emitirá "Pig Brother".
Se trata de una parodia
ideada por ganaderos británicos donde cinco cerditos serán los protagonistas. Quienes estén interesados podrán apostar, a partir de septiembre, por su puerquito preferido. Los concursantes serán: Blair (el más simpático) , Portillo, Beckett, Brown y Widdecombe. Si los nombres les suenan conocidos, es pura coincidencia.
Los creadores de esta iniciativa tienen como principal interés llamar la atención sobre los problemas que afrontan y además vender sus alimentos para cerdos.

Luciano Sposari