| sábado 8 setiembre 2001 | número atrasado |
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| NEW! Está online la tercera parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet |
| ¿Por qué 1 + 1 debería
ser más de 2? Después de la sorpresa inicial por la espectacular fusión entre Hewlett-Packard y Compaq, los analistas y los mercados financieros expresan dudas sobre la real eficacia de la operación. La pregunta del analista de mercado Andrew Neff expresa claramente las dudas de los observadores sobre la espectacular fusión entre los dos gigantes de las computadoras: "¿por qué uno más uno debería ser más de dos? En otras palabras, no es cierto que la unión de las dos compañías debería producir una entidad que sea más fuerte que la suma de las dos empresas cuando estaban separadas. Por muchos motivos. Una operación de 26.000 millones de dólares, que llevará a la nueva empresa a posicionarse a poca distancia detrás de la IBM, es ciertamente un hecho que marca profundamente el mundo de la IT (information technology) y que no dejará de producir víctimas ilustres y vencedores. En este magro mercado de la informática no hay lugar para muchos colosos. ¿Pero quiénes serán los unos y los otros? Imposible preverlo y ciertamente no es seguro que HP estará entre los vencedores. Una fusión se hace, generalmente, por dos motivos: entre empresas en fuerte crisis de supervivencia o entre empresas que tienen negocios complementarios. HP y Compaq, en cambio, coinciden y se superponen ampliamente: lo que hacían separadas, seguirán haciéndolo juntas. La unión, en consecuencia, no crea un nuevo sujeto con una estrategia más amplia: es sólo una simplificación del mercado. La sustancial coincidencia tiene, no obstante, una consecuencia positiva: ciertamente habrá muchísimos recursos duplicados que podrán ser eliminados, produciendo un fuerte ahorro. Si esto es positivo para las dos empresas, ciertamente no lo será para los 15.000 empleados que ya se piensa eliminar. Por otra parte, las dos empresas se unen en un momento difícil para ambas y, por lo tanto, la fusión tiene un carácter más defensivo que agresivo. Y ni siquiera es exacto hablar de fusión: en realidad HP ha comprado a Compaq. La sede será la de HP en Palo Alto. La directora será Carly Fiorina, jefe de HP. Más que una fusión, parece una gentil eliminación de Compaq, que corre el riesgo de quedar sofocada en el abrazo de HP. Muchos analistas dudan de la efectiva capacidad conductora de Carly Fiorina. Claro que no es culpa suya si las computadoras no se venden, pero en casi dos años de permanencia en HP no ha hecho demasiado. Uno de los riesgos es que la nueva sociedad sea simplemente la vieja HP más algo, lo que quede de Compaq. Y en este caso, 1 + 1 será igual a 1,5. Por otro lado, unir dos colosos no es una empresa que se lleva a cabo de un día para el otro: hará falta muchos meses o quizás un año o aun más, antes de que la nueva compañía encuentre una identidad precisa. Un período demasiado largo, durante el cual los competidores Dell, IBM y Sun aprovecharán para ganar significativas porciones de mercado. Exactamente esto es lo que ya le sucedió a la misma Compaq cuando compró a DEC: hubo un año de desorientación y, en la práctica, la fusión no aportó grandes beneficios a Compaq y simplemente produjo la disolución de DEC. No es demasiado claro el futuro del nuevo coloso, aun si las ambiciones son muchas: en una entrevista telefónica, Carly Fiorina ha dicho explícitamente que tratarán de atacar la posición de IBM. ¿Y Dell? ¿Y Sun? La señora parece demasiado optimista y segura de sí misma. Quizás sea solo una postura para reasegurar a los mercados. Pero pronto hablarán los hechos. Giuseppe Laurenza |
El DoJ no pedirá la
división de Microsoft Imprevisto cambio de estrategia de la administración de los EE.UU: son inciertos los motivos profundos de la decisión. El Departamento de Justicia de los EE.UU. ha anunciado que ya no pedirá la división de Microsoft en dos o más empresas y que ya no cuestionará el estrecho vínculo entre Explorer y el sistema operativo. La motivación oficial, según un anuncio del propio DoJ, es acelerar el juicio para llegar a una rápida conclusión del mismo. Por el interés de los usuarios. Obviamente la decisión del DoJ no significa que el juez no pueda tomar una decisión diferente. Aún todo es posible. ¿Pero cómo interpretar este imprevisto cambio de estrategia? Varias son las opiniones al respecto. Algunos analistas piensan que esta decisión de la administración Bush era ampliamente previsible. Microsoft ha financiado generosamente la campaña electoral de Bush, quien se aprestaría ahora a saldar, con una actitud conciliatoria, el pagaré firmado en período electoral. John Ashcroft, el actual Fiscal General, es generalmente considerado mucho más blando hacia los monopolios que su predecesora, Janet Reno. Otros observadores sostienen, en cambio, que la decisión del DoJ conduciría a una solución rápida del contencioso: esto volvería inútiles todos los intentos de Microsoft de retrasar lo más posible el juicio y la pondría de frente a sus responsabilidades. Esta segunda hipótesis se basa en la convicción de que la reciente sentencia de la Corte de Apelaciones sería sustancialmente negativa para Microsoft y que el próximo juez emitirá una sentencia de condena. ¿Pero será cierto todo esto? Por ahora sabemos sólo que la conclusión está más cercana que antes, pero la primera hipótesis nos parece más plausible. |
| La congestión comunicativa Por Giancarlo Livraghi Desde hace varios años se habla de congestión informativa. Existía mucho antes de que se difundieran las tecnologías electrónicas; pero con la informática, y más aún con la telemática, se ha vuelto más evidente e inmediatamente tangible. Un problema complejo y de difícil solución, al cual se le está agregando otro. La sobreabundancia de comunicación. Gran parte de la humanidad vive aún en el otro extremo: escasez de información y de instrumentos para comunicar. Este es un problema muy serio pero se cruza y se intrinca con su opuesto, la congestión comunicativa, cada vez más dominante en la parte del mundo en la que vivimos. Cada vez más compleja, congestionada y farragosa al punto de transformarse en incomunicabilidad . El cambio comenzó en 1844 con el telégafo; y después la transición a wireless en 1901, cuando Marconi hizo realidad el primer experimento de telégrafo sin hilos. Cien años, en un mundo que muestra una rápida evolución, no son pocos. Pero tantas cosas hicieron falta para llegar a esa sobreabundancia de instrumentos que hoy nos encontramos frente a una condición paradojal en la cual es cada vez más difícil comunicar eficazmente. Una persona que tiene dos o tres teléfonos, fijos o móviles, además del fax, una conexión de internet, etc, si no quiere pasar toda su vida dialogando con quienquiera que lo esté buscando, está obligada a montar un sistema de defensas. Así se amontonan contestadores, respuestas automáticas, transferencias de llamadas... y muchas personas se vuelven casi inaccesibles. Hay oficinas en las cuales, si buscamos a uno que conocemos muy bien y que está esperando una respuesta, incluso en la línea privada encontramos una persona que nos pregunta quiénes somos y qué deseamos, y después nos pasa a una segunda persona que repite las mismas preguntas... y después descubrimos que el doctor Pérez no está. O bien la llamada va automáticamente a una grabación que promete una respuesta pero que (según parece) nadie jamás escucha. Su celular está apagado, o está el contestador, o nadie responde. Entonces le mandamos un fax o un e-mail para decirle «Querido Pepe, si quieres que te responda, llámame tú». Pero cuando lo hace, corre el riesgo de chocar contra el bloqueo de alguna defensa que hemos puesto nosotros. La acumulación de automatismos multiplica las posibilidades de errores. Mensajes que interesaban (quizás) a una persona son mandados a cientos o a miles (y no se trata solo del tristemente célebre spamming en la internet sino también de congestión en las redes internas y de otros fenómenos variadamente perversos). La comodidad de la telefonía móvil induce a comportamientos no siempre ideales. Sucede a todos, creo, tener amigos que nos llaman más gustosamente cuando están paseando en auto, en tren o sacando al perro. Comprensible... pero fastidioso. Mi amigo Fulano se convierte en una persona con la cual ya no tengo un diálogo telefónico que no esté repleto de ruidos, molestias e interrupciones. Si fuera ocasional, sería aceptable. Pero cuando es habitual, se convierte en una obsesión. Los irritantes automatismos presiona uno, presiona dos, etcétera... ya son pasto de escenas cómicas. Pero siguen fastidiando; empeorados por grotescos experimentos de reconocimiento de voz. Cada vez que se traspasa una frontera con un teléfono Gsm, uno se ve inundado por fastidiosos mensajes del operador local. Bastaría uno, de veinte caracteres, que nos dijera a qué número llamar en caso de necesidad. Etcétera... los ejemplos son infinitos y cada día alguien inventa un nuevo enredo o molestia. El progreso en las tecnologías de la comunicación se está traduciendo en una regresión; la sobreabundancia de recursos se transforma en la fábrica de la incomunicabilidad. ¿Cómo se sale de esto? Conceptualmente es simple. Con una vigorosa inyección de sentido común y con una despiadada eliminación de los recursos innecesarios. Lo cual significa, naturalmente, que cada persona debería tener la facultad de activar sólo lo que le interesa (y no la fatiga de desactivar lo que no necesita) y que nadie, jamás, debería recibir comunicaciones indeseadas. ¿Difícil? No. Pero hace falta un profundo cambio de mentalidad y de hábitos. (*) Por gentil concesión de Giancarlo Livraghi, autor, entre otras cosas, de La coltivazione dell'internet y el reciente L'umanità dell'internet |
| Lockdown para el servidor
IIS de Microsoft Extraño modo de razonar el de la Microsoft. Escribe sistemas operativos llenos de bugs y después lanza un programa para ayudar a los usuarios a poner remedio al bug. Pregunta ingenua: ¿pero no sería más simple escribir directamente softwares sin bugs? Segunda pregunta (un poco menos ingenua): ¿no será que, quizás, no son capaces de escribir softwares sin bugs? Esto podría explicar las cosas. Ni hace falta decirlo: la nueva herramienta es un wizard. En vez de explicar, hacer entender y aconsejar, prevalece siempre la aberrante lógica del wizard, que en nombre de una presunta facilidad, automatiza procesos que por su naturaleza no son en absoluto automatizables. Repitámoslo por enésima vez: administrar un servidor web digno de este nombre no es una cosa fácil: es un trabajo de verdaderos profesionales. No se debe olvidar que Internet nació en las universidades y estaba, por lo tanto, destinada a ser usada y administrada por personas muy expertas. La última cosa de la cual se preocupaban los padres era precisamente la simplicidad. Nació difícil y permaneció difícil. Pero vamos a los hechos. Todos saben que a IIS, el servidor Microsoft, lo afligen decenas de fallas de seguridad para muchas de las cuales haría falta descargar y aplicar un patch. El caso Code Red ha demostrado ampliamente que muchísimos webmasters no lo hacen. Comenzando por los de la propia Microsoft. Por eso la inefable casa de Redmond ha lanzado una herramienta llamada IIS Lockdown Tool. Esta herramienta, bajo la forma de un wizard, ayuda a los administradores de sistema a hacer más seguros sus servidores, aconsejándoles sobre la configuración y sobre la remoción de elementos peligrosos. Se puede ejecutar en modalidad express o custom: en el primer caso todo lo hace él y en el segundo se permite la intervención del usuario. Según Microsoft, después de haber tratado a IIS con la terapia Lockdown, el server se vuelve absolutamente seguro, sin la necesidad de aplicarle las patch. Estas certezas las hemos escuchado decenas de veces en el pasado y obviamente no les creemos ni siquiera un poco. Una última cosa: si los webmasters se olvidan de instalar los patch, ¿por qué motivo habrían de acordarse de pasar el Lockdown? Por lo tanto, hasta la vista, es decir: hasta el próximo paseíto de algún script kid en algún server tratado con Lockdown. |
Se hizo pis
encima: un extraño comercio Dice la cuarta enmienda de la constitución de los Estados Unidos: "El derecho de los habitantes a que sus personas, domicilios, papeles y efectos se hallen a salvo de pesquisas y aprehensiones arbitrarias, será inviolable, y no se expedirán al efecto mandamientos que no se apoyen en un motivo verosímil, estén corroborados mediante juramento o protesta y describan con particularidad el lugar que deba ser registrado y las personas o cosas que han de ser detenidas o embargadas". Sin embargo, parece que hay empresas en las que se realizan controles "sorpresa" de orina para verificar, principalmente, si los empleados consumen sustancias ilegales. Pero a no preocuparse. En contra de esta grave violación de los derechos surgió una organización denominada "Privacy Protection Services", que en su sitio web comercializa orina libre de drogas. Previo pago de 69 dólares que se puede efectuar con las más importantes tarjetas de crédito, aquel ciudadano que luego de haber consumido sustancias ilícitas deba someterse a un control antidoping, recibirá en su domicilio una hermosa bolsita con 160 centilitros de pipí tan puro como el de un bebé. Y como los que protegen nuestra privacidad no dejan ningún detalle librado al azar, estos envases vienen provistos con unas tiras autocaloríficas, que al ser accionadas junto con el cuerpo dejan la muestra calentita, tal como lo exigen los laboratorios. Quien inició este negocio se llama Kenneth Curtis y afirma que lo descubrió debido a que muchos de sus compañeros de trabajo que sabían que no superarían sus exámenes les solicitaban muestras de su orina. Kenneth creó una verdadera industria del pis, con una producción de unos 50 kits diarios que se suman a los más de 2.300 litros que tiene congelados en refrigeradores industriales para satisfacer pedidos urgentes. Litros y litros de jugos de frutas, té y café le permiten a Curtis satisfacer la demanda de un mercado que crece día a día y tal vez el día de mañana cree muchos puestos de trabajo, porque cuando realmente no dé abasto tendrá que contratar orinadores. Pero no todas son buenas para el fundador del servicio de protección de la privacidad, porque un senador republicano consiguió que el Congreso de Carolina del Sur declarara ilegal la venta de kits de orina. Esto ocasionó la detención de Curtis, pero eso no fue lo más doloroso del asunto. Lo peor fue que un equipo de las fuerzas SWAT le decomisó 90 litros de orina en botellas de leche y contenedores sellados. Y con la mercadería incautada se fue la esperanza de los que soñamos con un mundo mejor. Luciano Sposari |