| sábado 5 de mayo 2001 | número atrasado |
En este número :La
información, entre papel y bits. ¿Es Ud. un
"Veloz" o un "Navegante"? Arte
erótico, también en Salon. Una caja de Viagra para Bill
Gates. |
| La información, entre
papel y bits El difícil matrimonio entre diarios de papel e internet No se puede, ciertamente, decir que siempre fue un idilio la relación entre la prensa en papel e internet. Desde el inicio fue una relación difícil, poco clara y frecuentemente hecha de desconfianzas e incomprensiones. Y sigue siendo una relación difícil. Internet, en la opinión de muchos, es la apoteosis de la información, pero a veces parece casi que la prensa de papel sufra internet más de cuanto la acepta. Parece casi que internet fuera un obligatorio sapo a tragar, más que un insustituible aliado. Todos recuerdan cómo al inicio internet fue simplemente ignorada entre la información en papel, salvo para interesarse sólo en apocalípticos artículos, como si la red fuera la cueva de todos los vicios del mundo: sólo los pedófilos, los asesinos y los estafadores llegaban a alcanzar "el honor" de algún artículo en los diarios en papel. Después la red creció, se impuso y ya no fue posible ignorarla. Y también la prensa en papel ha debido adecuarse y ha buscado reconquistar el terreno perdido: pero permaneció la desconfianza hacia la red, un medio donde la información circula libremente, masivamente y más allá de cualquier control o condicionamiento. Una desconfianza que nace de la sospecha (en parte justificada) de verse sustraer el poder de informar. Antes de internet el grueso del mercado de la información estaba firmemente en manos de las grandes agencias de prensa que eran la mayor y obligatoria fuente de todas las informaciones. Los teletipos eran el Verbo y las grandes redacciones los Profetas de la información. E internet ha modificado dramáticamente esta situación produciendo una impresionante muliplicación y fragmentación de las fuentes de información, en cientos, miles de sitios que informan sobre todo y con una notable rapidez. La información ya no está concentrada en las manos de operadores especializados y profesionales, sino difundida y dispersa en miles de micro-fuentes que actúan con mayor velocidad, agilidad y, generalmente, sin ningún compromiso. Es francamente difícil decir con seguridad si esto es en absoluto un bien o un mal. Por un lado ciertamente es un bien la mayor posibilidad de hacer y encontrar información: casi todos tienen la posibilidad de producir opinión e información y todos usufructúan una oferta vastísima de noticias. Pero por el otro lado, precisamente esta gran facilidad de hacer y encontrar información plantea relevantes problemas de credibilidad y calidad: los usuarios deben tener una mayor capacidad para saber distinguir la paja del grano, y quien hace información debe poseer un gran sentido de responsabilidad y corrección. Y haría falta evitar la tentación de controles, restricciones y reglamentaciones en nombre de una presunta "garantía de profesionalidad": aparte de la dificultad de practicarlos verdaderamente, se asemejaría demasiado a una forma de censura. Es sólo el juicio de quien lee la verdadera y legítima discriminación entre información buena y mala: ninguna otra es legítima. A menos que se desee destruir una de las mayores riquezas de la red: la posibilidad para todos de producir información y no sólo de deber soportarla. Es difícil prever cómo evolucionará la relación entre diarios en papel e internet: por ahora se puede solo tomar nota del hecho que ciertamente internet ya dio un duro golpe a la información en papel como lo dio a la televisión: el tiempo pasado en internet es en gran parte sustraido al pasado frente a la televisión y a la lectura de diarios. Probablemente se tratará de encontrar nuevos equilibrios, en los cuales la prensa sobre papel seguirá jugando un rol central, pero en los cuales ciertamente internet tendrá un espacio cada vez mayor para hacer y encontrar información. |
¿Es Ud. un
"Veloz" o un "Navegante"? De los "Veloces" a los "Navegantes", las 7 categorías de usuarios en base a sus ocasiones de compra online La crisis del comercio electrónico está poniendo a dura prueba la habilidad y la fantasía de los expertos de marketing: se buscan desesperadamente nuevos métodos para inducir a los usuarios al trascendental click sobre el banner publicitario con la esperanza de que compre algo. En este marco arriba un nuevo estudio de Booz-Allen & Hamilton en el cual se propone una clasificación de los usuarios de la red en 7 categorías, en base a su mayor o menor potencialidad de efectuar adquisiciones online. La novedad de la clasificación estaría en el hecho de que los usuarios son reagrupados no ya en base a criterios demográficos o de hábitos, sino en base a un concepto nuevo: la "ocasionalización". En práctica lo que cuenta son parámetros como el tiempo promedio transcurrido en cada página, la tendencia a visitar siempre los mismos sitios, o la tendencia a visitar sitios análogos. En base a esto se calcula cuántas ocasiones de adquisición tienen las varias categorías de usuarios. Difícil decir cuán nueva y eficiente sea esta visión de los usuarios de la red, pero ciertamente la parte mejor y más divertida del estudio es precisamente la definición de las 7 categorías de usuarios. En los dos puestos más bajos están los "Quickies" y los "Just the Facts", que podríamos traducir como los "Veloces" y los "Sólo los Hechos", aquellos que están en red de 1 a 9 minutos, y sólo 15 segundos en alguna página: en suma los que cumplen sus deberes hacia las nuevas tecnologías con pocos golpes de mouse en una especie de "muerde y huye telemático" más que en una verdadera sesión de conexión. En el tercer puesto están los "Single Mission", o sea los que en red quieren hacer sólo una cosa específica o encontrar sólo una bien precisa información. Y se van apenas han alcanzado ese único propósito para el cual se habían conectado. Para ellos un banner publicitario puede tener efecto, pero sólo si está estrechamente relacionado con el objetivo para el cual se conectaron. En práctica son los que "saben lo que quieren" y es inútil proponerles algo diferente. En el cuarto puesto están los "Do it again" y en el quinto los "Loitering", es decir los "Tócala de nuevo" y los "Ociosos". En promedio están 2 minutos en cada página y pasan online entre quince minutos y más de media hora. Tienden a regresar a los mismos sitios y a visitarlos a fondo. Generalmente visitan sitios de noticias, de juegos, de telecomunicaciones y de entretenimiento. Precisamente porque tienden a permanecer mucho tiempo en las páginas y siempre en los mismos sitios, tienen muchas ocasiones de absorber mejor el mensaje publicitario. En el sexto puesto están los "Information, Please", es decir "Información, por favor". Están online un promedio de 37 minutos y buscan información en profundidad sobre un tema (como los Single Mission), pero no desdeñan seguir los diversos links si suscitan su interés. Tienen, por lo tanto, muchas ocasiones de adquisición, en tanto son expuestos a diversos tipos de mensaje publicitario. En el séptimo puesto están ellos, los magníficos "Surfing", los "Navegantes" indómitos y encallecidos: tiempo medio de 70 minutos online y un promedio de 45 sitios visitados por cada sesión. Pasan en promedio más de un minuto en cada página, visitan pocos sitios familiares, pero su verdadera pasión es navegar de sitio en sitio, privilegiando la vastedad de la navegación más que la profundidad. No hace falta decir que son los preferidos por los expertos de marketing, en cuanto están expuestos a toda suerte de aviso publicitario: dales hoy y dales mañana, tarde o temprano terminarán por comprar algo. No sabemos aún qué útil será (además de divertida) esta clasificación: en suma nos parece una reedición del obvio concepto de que quien más está online, más ocasiones de adquisición tiene, aunque dicho en términos originales e incluso graciosos. |
| Arte erótico, también en
Salon El prestigioso diario online busca superar las dificultades financieras En un reciente artículo habíamos señalado el intento del prestigioso diario online Salon de introducir una forma de pago que les permita superar la crisis financiera que lo atenaza. Junto a la versión gratuita, pero llena de fastidiosos banners publicitarios, había sido introducida la versión paga Salon Premium en la cual, aparte de una lectura sin publicidad, se prometían "otros servicios" agregados, ausentes en la versión gratuita. No sin sorpresa se descubre ahora que los "servicios agregados" son en gran parte los "servicios agregados más viejos del mundo". Como ellos mismos dicen, se ofrecerá una galería de fotografìas y arte erótico, deliciosamente y eufemísticamente definida como "fine art". Dado que no hemos pagado el abono, no sabemos cuán "artística" es la galería, pero ciertamente los dirigentes de Salon deben haber pensado que, cuando el agua llega al cuello, cualquier medio es bueno para mantenerse a flote. Claro que a los usuarios de Salon Premium se les promete también otras cosas, como por ejemplo un informe diario sobre las salidas y los infortunios del presidente Bush, pero estamos seguros de que la galería será uno de los argumentos más convincentes para inducir a los lectores a poner los pocos dólares de la suscripción. El diario Salon Otro sitio de arte erótico |
Una caja de Viagra para
Bill Gates Pero no hay confirmaciones de parte de Microsoft Circula desde hace tiempo una pérfida broma sobre Bill Gates. ¿Saben qué dijo la mujer de Bill después de la primera noche de bodas? Dijo: "¡Ahora entiendo por qué se llama Micro Soft!" Naturalmente es sólo una pérfida broma difundida por los habituales fanáticos de Linux. Pero es también injusta, vista la numerosa prole del papá de Windows. De cualquier modo, precisamente en esta vieja broma debe haber pensado Raphael Gray, galés de 19 años, analista programador de día y diabólico hacker de noche. Según la acusación, se habría apoderado de unos 23.000 datos de tarjetas de crédito, entre ellas la de Bill Gates. Y pensando quizás en las presuntas necesidades médico-copulativas insinuadas por la broma, ha pensado en usar la tarjeta de crédito de Bill Gates para ordenarle una entera caja de Viagra, que se le entregaría regularmente a domicilio. Las crónicas no dicen si el "regalo" fue bien aceptado y, sobre todo, no especifican qué uso se le dio. Pero de todos modos alguna hipótesis al respecto se puede formular. Visto que Bill Gates ya no es el hombre más rico del mundo (superado, según el Sunday Times, por el propietario de los supermercados norteamericanos Wall Mart), probablemente no puede permitirse despilfarros de ningún tipo, lo cual haría pensar que la caja en cuestión no será tirada, sino utilizada como mejor convenga. Tendremos la prueba definitiva del uso intensivo de la caja en cuestión cuando los fanáticos de Windows lancen la versión 2.0 de la broma, en la cual la mujer de Bill Gates, después de la primera noche de bodas, preguntará estupefacta: "¿Pero por qué en vez de MicroSoft, no la llamaste MacroHard?" |