sábado 4 agosto 2001 número atrasado
En este número: Red Code: un caso emblemático. Un hombre anuncia que se amputará las piernas online y en directo. Ahora Internet hace ahorrar. ¿Qué internet? Por Giancarlo Livraghi. "Tus miedos son mis anhelos". Quejas online.
NEW! Está online la segunda parte del tutorial Cómo construir una red y compartir un solo acceso a Internet
Red Code: un caso emblemático
En el caso del virus Code Red hemos asistido a una increíble comedia de las partes, con inversión de las responsabilidades: un caso emblemático del cual vale la pena hablar.

Los hechos
Los hechos son bastante conocidos. En el mes de julio apareció un nuevo virus, Code Red. No es el habitual virus que viaja con Outlook: en realidad es un worm y ataca sólo los servidores. Por lo tanto los usuarios particulares no tienen por qué preocuparse. Una vez instalado en un servidor, el worm trata de conectarse a otros servidores y, si los encuentra, los infecta. En un cierto punto, desde todos los servidores infectados, desencadena un ataque de tipo DoS (Denial of Service) contra un sitio predeterminado. Con este método fue atacado en julio el sitio de la Casa Blanca y, al parecer, también el Pentágono. El ataque a la Casa Blanca fue tan fuerte que los responsables debieron transferir el sitio a un servidor con Linux, es decir, a un servidor seguro.
Las cifras sobre los servidores golpeados por el worm son muy debatidas: generalmente se habla de algunos cientos de miles.

Las responsabilidades de Microsoft
Ante todo, vale la pena precisar muy claramente una cosa: el virus, aunque esté bien escrito, aprovecha un bug (el enésimo) del servidor IIS de Windows NT y Windows 2000. En otras palabras: si Windows no hubiera tenido un defecto, el virus no habría existido. Hay que comenzar a asignar a cada uno sus responsabilidades. Escribir un virus es una acción condenable, pero también vender programas defectuosos lo es.
Es como si les vendieran una cerradura de casa defectuosa y un ladrón se aprovechara de esto para entrar: ¿de quién es la culpa originaria? ¿Quién debe pagar los daños? La respuesta es obvia: el vendedor de cerraduras.

Las condiciones leoninas del software comercial
Pero en el campo del software no es así. ¿Quién se detiene a leer la "Licencia de uso" escrita en caracteres pequeñísimos sobre el envoltorio del software? Casi nadie, y sin embargo trae escrita una cosa muy importante: el software es concedido "así como es", lo cual significa que si hay defectos, hay que arreglárselas y no se puede reclamar. ¿Se imaginan si nos vendieran un auto, una heladera, un televisor con la misma modalidad? Sería absurdo. No obstante, lo que normalmente es absurdo se vuelve legítimo en lo que concierne al software.

Normalmente, si un fabricante se da cuenta de haber introducido en el mercado un producto defectuoso, procede al retiro y sustitución de todos los productos vendidos. Ya sucedió con los celulares, con los autos y con muchas otras cosa.
No ha sucedido, en cambio, con Windows: cuando se han dado cuenta de que tenía un bug, Microsoft ha escrito el patch (¡qué gentiles!) Pero ha descargado sobre sus clientes la responsabilidad de aplicarlo, con todos los gastos consiguientes.
Piensen si un fabricante de celulares les dijera: "Querido cliente, le he vendido un celular defectuoso y le ofrezco el pedazo de recambio. ¡Pero debe venir Usted a Japón a buscarlo y lo debe colocar Usted mismo!" Sería demencial, obviamente.

La farsa de los medios
Casi todos los medios mundiales han olvidado estas simples consideraciones y muchos de ellos han preferido montar una farsa mediática haciendo un gran favor publicitario precisamente a Microsoft, que apareció como la empresa buena que se interesa por sus propios clientes. Además, como sucede con frecuencia, no faltaron las habituales maldiciones contra los maléficos hackers, con las consiguientes exhortaciones al control de la red. Historia vieja, pero que puntualmente se repite y esta vez con la participación mediática-espectular-circense-publicitaria del FBI, la Casa Blanca, el Pentágono, en una especie de histeria colectiva por una presunta "peste de la Red" lista para abatirse como una especie de octava plaga de Egipto.

¡Si adivinaran al menos una!
¡A propósito! ¿Han notado? Cuando los "expertos" prevén un desastre, el desastre puntualmente no se verifica. ¿Ejemplos? Virus Michelangelo, Bug del 2000, Code Red segundo acto, etc. Pero este es otro discurso.

La responsabilidad de los webmasters
Pero la responsabilidad no es sólo de Microsoft, que es una empresa y hace exactamente lo que se espera que haga: ganar dinero gastando lo menos posible. En el fondo, nadie obliga a comprar Windows NT o 2000, vale decir un producto carísimo y encima ineficiente, notoriamente defectuoso y absolutamente inseguro. Quien lo compra, lo hace voluntariamente, sabiendo bien qué cosa compra.

Pero aquí el discurso se extiende a los administradores de sistemas. La explosión de Internet en los últimos años ha creado una enorme necesidad de administradores de sistemas y webmasters. Bajo el empuje de una necesidad apremiante, agotados los webmasters verdaderos, llegó todo un ejército de personas poco preparadas, con conocimientos limitados y absolutamente inadecuadas. Gente que nunca había visto Unix (sobre el cual se fundó la Internet) y que, en muchos casos, ni siquiera conocía el "modo texto" porque se había acercado a la informática ya en los tiempos de Windows.

Obviamente estos "webmasters" se aterrorizan frente a un Linux, un Unix y, en general, todo lo que no sea el tranquilizante "copiar y pegar" o los "wizards" de Windows. Personalmente he visto a un "webmaster" que pretendía configurar el servidor DNS usando el correspondiente "wizard" de Windows. ¡Y además pretendía que funcionara!
Obviamente, cuando estos "webmasters" deben decidir qué plataforma adoptar, no tienen dudas: el "fácil" Windows que, al fin y al cabo, les permite poner en marcha algo que se asemeja vagamente a un servidor y que les da la posibilidad de seguir haciéndose pasar por "sysadmin". Después vienen los desastres: un grandísimo porcentaje de "webmasters" se olvidó alegremente de instalar "el remiendo" para Code Red.

Repito nuevamente: los hackers maliciosos son culpables, pero muchos "sysadmin" harían bien en volver a la escuela.
Luego la prensa afirma que Code Red ha hecho no sé cuántos daños. ¿Code Red? No. ¡Simplemente muchos sysadmin han hecho después lo que debían haber hecho antes! Si son tan desprevenidos como para elegir Win NT, si siguieron siéndolo al olvidarse de instalar el patch, son también responsables de encontrarse con un servidor patas arribas. Los daños se los hicieron ellos solitos. No los hizo Code Red.
Supongamos que un albañil les construya una casa usando ladrillos defectuosos. La fábrica de ladrillos lo advierte y le aconseja cambiarlos. El no lo hace y la lluvia hace caer la casa. ¿Ustedes se enojan con la lluvia? ¿O quizás con el "gobierno ladrón" porque llueve? ¿Estamos bromeando?

Inversión de las responsabilidades
Y sin embargo ha sucedido exactamente eso en el caso de Code Red: una increíble inversión de responsabilidades en la cual los culpables se convirtieron en víctimas y las causas se convirtieron en efectos. Al menos en la mayoría de los grandes medios de comunicación. Ya sabemos que los "pérfidos hackers", los "virus malignos" y las "catástrofes inminentes" son noticia: ¿por qué no aprovecharlos? En nuestra desmesurada comprensión, logramos incluso entender esta actitud: los diarios deben ser vendidos y los periodistas "tienen familia".

Por fortuna en Internet existen las webzines
En las muchas webzines de Internet, en cambio, el hecho fue tratado, en general, mucho más correctamente y con análisis justos. Esto nos reconforta: Internet tiene una función verdaderamente valiosa por la información correcta y puntual que ofrece. Y esta es una demostración más (si todavía hiciera falta). Esperamos que continúe.

Giuseppe Laurenza


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Un hombre anuncia que se amputará las piernas online y en directo
Lo hará con una guillotina hecha en casa, en directo y frente a una webcam.

¿Una broma de pésimo gusto? ¿Un demente? ¿Un enésimo modo cínico de hacer dinero a cualquier costo? Todo es posible, aunque todos afirman que el caso es verídico.
El hombre se llama Paul Morgan y vive en Mississipi. Luego de un accidente sufrido en 1986, sus dos piernas quedaron paralizadas de las rodillas para abajo. Podía operarse y usar piernas artificiales, pero nunca tuvo el dinero para hacerlo y, además, la asistencia pública le ha negado la operación considerándola no esencial.
En este punto, considera que no tiene opción: lo hará por sí solo, en casa, usando una guillotina (¡sí, exactamente una guillotina!). Para que la cosa sea más espectacular, y también remunerativa, promete hacerlo en directo frente a una webcam. Para asistir a la ejecución de sus piernas, prevista para el 19 de septiembre, hará pagar 20 dólares, con lo cual confía llegar a los 200.000 dólares necesarios para implantar las piernas artificiales.
El hombre espera que haya médicos dispuestos a asistirlo en el increíble gesto. ¿Pero dónde encontrará una guillotina? Es simple: la construirá él mismo. Además de ser una necesidad, la suya es una protesta para "fastidiar al mundo, exasperar al gobierno e irritar a la mayoría moralista", reza el slogan
de su sitio.
De verdad esperamos que sea una broma de pésimo gusto o una locura de un demente: sería terrible si fuera verdad.

Carmen Castillo
Ahora Internet hace ahorrar
Lo sostiene un estudio realizado en Australia.

Quién lo habría dicho: Internet hace ahorrar dinero. Conectarse a la Red fue, desde siempre, sinónimo de facturas telefónicas monstruosas. El día más dramático para el pobre internauta era el día en que el cartero llamaba y entregaba el terrible sobre con la factura. A todos ha sucedido abrirla lentamente, con terror, y espiar ante todo cuántos dígitos había.
Conectarse a Internet era un lujo de ricos, pero parecería que esos tiempos han terminado. Ahora se descubre que, además, hace ahorrar. Al menos en Australia, según un
estudio efectuado por la Oficina Nacional de Economía de la Información.
El estudio sostiene que las familias australianas que se conectan a Internet ahorran, como promedio, cuatro horas mensuales por asuntos que resuelven online, sin necesidad de movilizarse. Y esto se traduciría en un ahorro de 48 dólares a la semana.
Para las familias con tres hijos, el ahorro calculado llega a los 72 dólares a la semana.
Obviamente, en los cálculos entra el ahorro en términos de pasajes para el transporte y en gastos de expedición en actividades como el shopping online, el pago de facturas, las operaciones bancarias y comunicaciones varias.
Los australianos están realmente contentos con el hecho de conectarse: el 80% considera que los ahorros obtenidos cubren enteramente los gastos por la conexión.
Contentos, sí, pero prudentes: el 60% se conecta para encontrar precios mejores, pero sólo el 28% está dispuesto a comprar online.
¿Qué internet?
Por Giancarlo Livraghi

Según un estudio de Jupiter Media Metrix (ver
Conservative internet), parece que en los Estados Unidos el 60 por ciento del tiempo de las personas online transcurre en la utilización de productos o servicios de 14 empresas (hace dos años eran 110) y que el 50 por ciento se concentra en cuatro recursos online (AOL, Microsoft, Yahoo, Napster). Como todas las investigaciones y estadísticas, también esta debe ser tomada con un poco de inteligencia. Pero la tendencia a la “concentración” del sistema web es un problema que merece algunas meditaciones.

A primera vista, parece la muerte de la internet. La red es, por su naturaleza, policéntrica; una de sus características principales es su multiplicidad y diversidad. Si todo de verdad se concentrara en pocas manos, ¿qué sucedería con ese mundo en el cual a todos se ofrece una oportunidad de voz, en el cual los “pequeños” pueden competir con los “grandes”? Pero la cosa no es tan simple.

Ante todo, una estadística “general” tiende a sobrevaluar los recursos “genéricos”. No puede relevar un uso intenso de recursos especializados, o en algún modo específicos, por parte de números relativamente pequeños de personas. Por lo tanto la multiplicidad y la diversidad están, pero no son relevadas por este tipo de análisis.

Otra consideración (tan obvia como fundamental) es que la frecuentación de sitios web es sólo una parte de la actividad en la internet – y no necesariamente la más importante.

Pero surge espontánea una pregunta: ¿qué fue de aquel campo abierto, aquel level playing field en el cual todos tienen “igualdad de oportunidades”? En un cierto aspecto, nunca existió. Ningún “campo” es nivelado y homogéneo. Cada uno debe saber elegir el terreno que le es más favorable. Pero el terreno existe; y para casi todos es muy distinto de aquellos grandes espacios indiferenciados en el cual dominan pocos, gigantescos operadores “globales”.

No es una paradoja afirmar que cuanto más los “megasistemas” genéricos se concentran, más se abren posibilidades para infinitos recursos distintos. La competición se vuelve cada vez más difícil para quien busca ubicarse en los territorios más grandes (y aún no hemos visto en pleno los efectos de aquella monstruosa concentración que deriva de la fusión de AOL y Time Warner). Pero este conflicto de paquidermos (¿o dinosaurios?) deja enormes espacios libres para quien se concentra en roles o servicios más precisos, con una identidad más específica y menos diluida.

Si el problema es relevante en todo el mundo, y en particular en los Estados Unidos, lo es aún más en Italia. Nuestros “gigantes” son pigmeos en la competición mundial sobre terrenos “generalistas”. Hay una desmesurada diferencia de recursos, no sólo económicos. Y no es el caso de ilusionarse con que la barrera de la lengua sea una defensa. Italia ya no es la Cenicienta de la red; hoy somos el sexto país del mundo por presencia en la internet (ver la sección dati). Muchos de los grandes sistemas internacionales ya están activos en lengua italiana – y es fácil prever que la presión aumentará. También la comunidad de lengua española es una de las más grandes realidades en la red – y los “gigantes” ya la han invadido.

La imitación y la repetitividad están destinadas a la derrota. Y no podemos olvidar que la fuerza motriz de nuestra economía está en las famosas “pequeñas y medianas empresas” que hasta ahora han desarrollado solo en una mínima parte su capacidad de usar la red. Nuestros recursos son la diversidad, la especialización y la humanidad – o sea la capacidad de administrar relaciones personales. Y creo que también para otros países el camino no sea la imitación de lo que hacen en los Estados Unidos, sino una valorización de la diversidad. Tendremos tanto más éxito cuanto más sepamos abandonar los terrenos “genéricos”, abandonar las grandes concentraciones “sitiocéntricas” y apuntar hacia la que era, y sigue siendo, la verdadera cultura y estructura de la red. Infinitamente compleja, multiforme y rica de diversidades.


(*) Por gentil concesión de Giancarlo Livraghi, autor, entre otras cosas, de La coltivazione dell'internet y el reciente L'umanità dell'internet

"Tus miedos son mis anhelos"
Un escalofriante sitio que habla de terror

El terror es un género muy popular, sin embargo en Internet no parece estar cubierta la cuota de páginas bien estructuradas y completas que puedan causar pánico a los navegantes. "Oda al terror", realizado por Daghozt, de alguna manera contribuye a llenar ese espacio que parecía estar esperando una página escalofriante. Y sin dudas esta lo es: especial para visitarla en una noche de tormenta.
Este
sitio cuenta, entre otras cosas, con una muy interesante y eficaz "guía para sobrevivir en una película de terror" con 60 reglas bastante útiles como la número dos, que dice: "Si te enteras de que tu casa está construida sobre un cementerio, tuvo habitantes que cometieron suicidio o murieron de manera extraña... o tuvo habitantes que realizaron actos de necrofilia o prácticas satánicas... múdate!!!
Otra sección muy atrapante es la denominada "Casos extraños", que tiene, entre otros atractivos, diez narraciones de conjuros y brujerías.
Tampoco faltan buenas leyendas, de esas que todos hemos oído alguna vez y nadie sabe si en verdad ocurrieron, pero que sin duda hacen temblar de miedo. Entre las más recomendables se encuentran "El abrazo del Diablo", "La llorona" y "Se lo tragó la tierra". Pero vale la pena leerlas todas.
Completan este sitio una infaltable sección sobre películas de terror, "asesinos en serie", y "Download", de donde se pueden bajar espeluznantes sonidos de películas, aterradores salvapantallas, y escalofriantes desktop themes.
"Sé perfecto, enfrenta tus temores, cree en leyendas, ten miedo, experimenta la ira" y visita "Oda al terror" si te atreves.

Luciano Sposari
Quejas online
Un sitio dedicado a todos los que tienen algo de que quejarse

La vida está plagada de situaciones que nos molestan y nos enojan. Lamentablemente, no siempre hay gente dispuesta a escuchar nuestras quejas. Pero por suerte existe
un sitio web dispuesto a soportar nuestras protestas. Desde las más ridículas hasta las más profundas y significativas.
En este sitio se publican muchas quejas contra los políticos que no cumplen correctamente con sus funciones. También abundan las quejas contra la discriminación, la xenofobia y contra las grandes empresas multinacionales. Pero todo esto es más de lo mismo.
Veamos entonces, algunas de las quejas más originales y divertidas.
Una de las que se lleva las palmas es la que lanzó un ciudadano dominicano contra una pizzería: "sus pedazos son muy pequeños y traen muy poco queso casi no traen salsa y el queso se queda pegado y no se estira y es deeeeeeemaaaaasiaaaaado caro sus ofertas no sirven vienen costando igual soy gordo y me gusta comer bien...".
Por qué no compadecerse de ese argentino que comenta: "Tengo una picadura en la oreja y me pica." También de estos pequeños sufrimientos, tomados con un poco de humor, está hecha la vida.

Luciano Sposari